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Miércoles, 7 de octubre de 2009

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Matt Groening revela en Cannes el lado autobiográfico de 'Los Simpsons'

TIRAMILLAS Miércoles, 7 de octubre de 2009

Son amarillos, tienen cuatro dedos y llevan 20 años sin crecer o envejecer, pero Matt Groening, el ingenioso y ahora multimillonario creador de 'Los Simpsons' confesó en Cannes la verdadera inspiración de la familia más cáustica de la televisión: su propia vida.

"He derrochado tanto tiempo en mi vida viendo la televisión que la única manera de justificarme era crear mi propia serie"

"He derrochado tanto tiempo en mi vida viendo la televisión que la única manera de justificarme era crear mi propia serie y convertir esa experiencia en documentación", explicó, siempre con ironía, Groening ante los medios en el Mipcom de Cannes, donde conmemora dos décadas ininterrumpidas de éxito de 'Los Simpsons' y donde mañana toda la ciudad celebrará el 'Día de Los Simpson'.

Con la mirada puesta en 'Daniel el travieso'
Así, decidió buscar en el sentimiento de decepción que experimentó cuando vio que 'Daniel el travieso', una de sus series favoritas, al final no era tan travieso como él esperaba.

"Siempre me resultó muy inquietante el rosa con el que representan la carne humana en los dibujos animados"

"Quería crear un personaje infantil capaz de manejar armas", explicó. Con eso y con rememorar su corte de pelo a los cinco años diseñó a uno de los protagonistas: Bart Simpson, el deslenguado e hiperactivo escolar que clama aquello de "multiplícate por cero".

Homer, el nombre del padre de Groening
Buscando su complementario creó a Homer, que tiene el mismo nombre que el padre de Groening y que es la suma de éste con "los padres de todos los que trabajamos en Los Simpson": holgazán, adicto a la cerveza y a las hamburguesas y encastrado en el sofá frente al televisor.

Y poco a poco se fue enriqueciendo el zoológico humano de Los Simpson: la esposa Marge y su imposible peinado afro-azul, la silente Maggie o la niña entrañablemente conservadora Liza. Además, secundarios inolvidables como el beato Flanders, un cuerpo de policía de cociente intelectual mínimo o el avaro magnate Burns con su esbirro de tendencias homosexuales Smithers.

"El reto era abarcar con los personajes y las bromas a todo el espectro de edad. Cuando Los Simpson nacieron no había ninguna serie de animación en el 'prime time' y teníamos que hacer gags para que se rieran los más pequeños, y otros destinados a quien había visto determinada película o leído cierto libro", explicó.

"Los Simpson son amarillos porque siempre me resultó inquietante el rosa que representa la carne humana en los dibujos animados"

Groening, que venía de dibujos animados siempre en blanco y negro, decidió en un arrebato de aleatoriedad cromática 'fauvista'" que sus personajes fueran amarillos. "Siempre me resultó muy inquietante el rosa con el que representan la carne humana en los dibujos animados".

Así, creó una de las principales señas de identidad de sus criaturas: "Ahora, cuando alguien hace zapping y recibe un 'flash' de luz amarilla, reconoce enseguida que en ese canal están poniendo 'Los Simpson'", aseveró.

Springfield, la ciudad comodín de Estados Unidos
Finalmente, afinó la localización: Springfield, un nombre 'comodín' en EEUU -existen varias ciudades con ese nombre en distintos estados del país- y que es, "sin más, la ciudad que todos tenemos al lado de la nuestra", en su caso el Springfield de Oregón.

"Hicieron un concurso sobre cuál era la verdadera Springfield y ganó la de Vermont. ¿Qué clase de honor significa ganar ese concurso?", exclamó.

Con estos cimientos y la apuesta del canal Fox -que hizo una exitosa prueba en el show de Tracy Ullman-, el fenómeno en Estados Unidos no fue una sorpresa para Groening, quien sí reconoció, en cambio, que no esperaba, con referencias tan locales, un efecto similar fuera.

Las repeticiones de la serie, un mal ejemplo
"Eso sí, me frustra que en países como España repitan una y otra vez las primeras temporadas. Espero que veáis también las últimas porque la serie ha mejorado mucho con el tiempo", ironizó.

Efectivamente, después de 20 años, no hay signos de agotar la fórmula sino de perfeccionarla, en cuestión de audiencia y en cuestión de motivación para sus creadores.

"Mi episodio favorito siempre es en el que estoy trabajando, en el que pongo mis ilusiones y mis mejores ideas del momento", aseguró Groening, quien después de haber hecho Historia en la televisión, disfruta del privilegio de la plena libertad creativa.

"No importa lo que digamos, en Fox creen que lo sabremos sacar adelante y les divierte. Es en cierta manera muy frustrante", bromeó. Asimismo, quiso matizar que no todo en su vida es como Los Simpson ni Los Simpson son su única vida. Porque, entre tanta referencia autobiográfica, se vio obligado a aclarar: "No, no soy como Flanders, dedicado todo el día a su dios".
Mateo Sancho Cardiel

Para Groening Homer es la suma de los padres de todos los que trabajamos en 'Los Simpsons'. EFE

Para Groening Homer es la suma de los padres de todos los que trabajamos en 'Los Simpsons'. EFE

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