Las grandes estrellas de la época dorada de Hollywood siempre se caracterizaron por tener un ego a la altura de su talento. Muchas son las historias, reales o no, que han trascendido de un época que, sin duda, ya no volverá.
La todopoderosa Bette Davis enamorada de Errol Flynn, que ya de por sí tenía un buen número de leyendas a sus espaldas; Robert Mitchum, el duro por excelencia, antisemita; John Barrymore, a falta de alcohol, dándole a la colonia, o Steve McQueen contento, profesionalmente se entiende, por la muerte de James Dean. Son sólo algunos ejemplos del lado 'salvaje' de Hollywood.
'El grupo salvaje de Hollywood. Dioses y monstruos' Juan Tejero se adentra en la poliédrica personalidad de algunas de las más grandes estrellas de la historia del cine
En 'El grupo salvaje de Hollywood. Dioses y monstruos', Juan Tejero se adentra en la poliédrica personalidad de algunas de las más grandes estrellas de la historia del cine. Estrellas encaprichadas de los caprichos, excesivas hasta en sus excesos y autodestructivas en la mayoría de los casos. Tejero lo narra con un estilo ágil y directo, hasta el último detalle de episodios conocidos, y de otros que no lo son tanto.
El libro es el primer volumen de una trilogía dedicada a los grandes de Hollywood, donde se centra en un pocos actores de los que nos hace un completo retrato robot y, a la vez, para aprovechar y contar rodajes de sus películas más significativas, o la estructura mediática que ya desde los años treinta existía gracias a columnistas como las incisivas y temibles Louella Parsons y Heda Hopper.
Andanzas como las de John Barrymore, uno de las miembros de una de las familias más respetadas en el mundo del arte estadounidense (Drew Barrymore es el último exponente), cuyas conquistas eran legendarias y su pasión por el alcohol todavía más o las de el inolvidable Errol Flynn, mucho más que el mejor Robin Hood de la historia y un infatigable conquistador que recibió calabazas de Bette Davis, durante el rodaje de 'The private lives of Elizabeth and Essex'. La diva estaba secretamente enamorada de Flynn pero no quería aceptar sus insinuaciones.
Al igual que pasó con el juicio por violación y muerte de la actriz Virginia Rappe en 1921, hechos de los que se acusó a la entonces estrella cómica Roscoe 'Fatty' Arbuckle.
También destaca el gran Robert Mitchum, que pasó por la cárcel por consumo de marihuana. Conocido como 'el chico malo de Hollywood', Mitchum era un tipo tan duro en la pantalla como en la vida real, y a sus excesos y arrebatos de violencia se une el hecho menos conocido de su antisemitismo. Y también que fue el primer actor en denunciar a una revista 'Confidential' por publicar que se había desnudado en una fiesta, se había untado todo el cuerpo de ketchup y había dicho: "Esto es una fiesta de disfraces, ¿no? Bueno, pues yo soy una hamburguesa".
Sin duda un libro que, por encima de las historias y anécdotas más o menos salvajes, se centra en actores que son parte fundamental de la historia del cine.
Steve McQueen ha sido uno de los grandes del cine de acción.