Sherlock Holmes (Robert Downey Jr.) y su incondicional amigo Watson (Jude Law) se enfrentan a un nuevo desafío.
Demostrando unas habilidades para luchar tan letales como su legendario intelecto, Holmes librará una gran batalla para derrotar a su nuevo enemigo Blackwood (Mark Strong) y abortar un plan demoníaco que podría destruir el país.
La producción recupera al célebre personaje creado por Arthur Conan Doyle, encarnado por el estadounidense Robert Downey Jr, y lo sitúa en el Londres victoriano del siglo XIX, en una trama cargada de misterio y oscurantismo que lo enfrenta a Blackwood, interpretado por Mark Strong.
Tanto Downey como Law subrayaron que su conocimiento sobre Sherlock Holmes se remonta a su infancia, cuando series de televisión y películas cinematográficas daban cuenta de las peripecias del detective.
Guy Ritchie, ex marido de la cantante Madonna, reconoció que la cinta ha sido la producción de mayor entidad que ha dirigido hasta ahora, todo un reto que pretendió que mantuviera "la identidad inglesa" de Holmes, pero hecha "con la fuerza y fondos americanos".
"Creo que el objetivo era rendirle tributo al material original, respetándolo, pero a la vez cambiándolo para adaptarlo. Creo que es una interpretación nueva, que hemos hecho siendo conscientes de la responsabilidad que supone revisar un personaje", explicó Robert Downey, que no paró de hacer bromas con sus compañeros y la prensa.
Según Ritchie, este Watson de complexión delgada responde a su deseo de que la relación entre éste y Holmes sea "más de igual a igual. Estoy feliz con el resultado", sentenció el director.