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Los malos hábitos alimenticios de Barack Obama

TIRAMILLAS Jueves, 27 de mayo de 2010

Barack Obama es un gran defensor de la alimentación sana pero de vez en cuando se salta sus propias recomendaciones a la torera como cuando apareció en un restaurante para comer alitas de pollo con salsa picante.

Obama se desplazó a Buffalo para visitar una fábrica y mantener una charla con sus trabajadores pero en el camino paró en uno de los restaurantes de la localidad. Naturalmente, pidió la especialidad de la casa, alitas de pollo con picante medio, aunque tras escuchar la recomendación de uno de los clientes del local cambió su selección y optó por encargar cinco alitas picantes 'normales' y cinco 'extra picantes'.

La revisión médica a la que se sometió Barack Obama el pasado 1 de marzo demostró que le había subido el nivel de colesterol LDL hasta límites preocupantes

No es la primera vez que el presidente 'se escapa' para comprar algo de comer que no encaja estrictamente en las recomendaciones dietéticas de sus médicos, que le han advertido de que le ha subido el colesterol.

En una gira el mes pasado por Iowa, Misuri e Illinois, se detuvo en una cafetería rural para probar el pastel de ruibarbo, que acompañó de un café. Hace apenas tres semanas, en una escapada de fin de semana con su esposa, Michelle, a Asheville, en Carolina del Norte, se dio un homenaje en otro restaurante de fama local, en el que compartió con la primera dama un festín de costillas ahumadas, pan de maíz, guiso de judías, verduras, macarrones con queso y postre de maíz.

En otras ocasiones se ha presentado en hamburgueserías de Washington para encargar el bocadillo de carne molida, que es el emblema de la cocina estadounidense.

Otra de sus debilidades es la salchicha 'medio-ahumada', una especialidad local de Washington. Una de sus últimas actividades antes de jurar el cargo como presidente de EEUU fue almorzar con el alcalde de la capital, Adrian Fenty, en el restaurante que ha dado fama a ese plato, una salchicha de cerdo y vaca con mostaza, cebolla y chile. El presidente también ha admitido sentir una debilidad especial por los dulces que preparan los reposteros de la Casa Blanca.

No es de extrañar, por lo tanto, que en la revisión médica a la que se sometió el pasado 1 de marzo sus médicos le encontraran que le había subido el nivel de colesterol LDL (el 'colesterol malo', en términos vulgares) a 138 miligramos por decilitro de sangre, en el límite de lo saludable.

Y eso que Michelle Obama encabeza una campaña de la Casa Blanca para fomentar la alimentación saludable y la lucha contra el exceso de peso, conocida como 'Lets Move' ('Vamos a movernos').

La primera dama ha promovido la creación de un huerto en la Casa Blanca, que en la actualidad provee de verduras y hierbas a la mesa presidencial, y su oficina acaba de anunciar una iniciativa para enviar a chefs a las escuelas para instruir a los niños sobre cómo mantener una alimentación sana con preparativos sencillos.

Por ello, no debe sorprender la advertencia del presidente cuando volvió a "escaparse" para comer algo con grasa de más durante una visita a Georgia en marzo.
Mientras se disponía a engullir un menú de comida sureña -especializada en platos como el puerco asado, puré de patatas, boniatos y crema de maíz-, Obama dijo: "no quiero sermones sobre mi colesterol. Que no se entere Michelle".

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1 Comentarios
  • #1 bpc90
    15.May.2010 | 17:57

    Pero esto no es noticia, todos los norteamericanos son unos amantes de la comida basura, almenos Obama no es un obeso mórbido como la gran mayoria de ellos.

1 Comentarios

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Obama acostumbra a pasarse por hamburgueserías de Washington para encargar la típica hamburguesa. EFE

Obama acostumbra a pasarse por hamburgueserías de Washington para encargar la típica hamburguesa. EFE

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