Un equipo internacional de investigadores trabaja en un modelo de piel reconstruida muy similar a la humana, que mejorará el estudio de los efectos y de las reacciones a niveles dermatológicos profundos y no sólo en la epidermis de la aplicación de cosméticos y cremas, sin necesidad de testar en animales.
Los científicos se centran en la investigación genética en usos cosméticos, así como en la Química Verde asociada a una fabricación respetuosa con el medioambiente
Este modelo de piel permitirá evaluar propiedades de la piel a niveles internos así como la capacidad de pigmentación y coloración y de respuesta a tratamientos con nuevas cremas o productos cosméticos, de acuerdo a la genética de los individuos.
Así lo ha explicado una de las responsables de este ambicioso proyecto de investigación, la directora científica de L'Oréal España, la doctora en Química Orgánica Cristina Biurrun. Ya hace treinta años que este grupo empezó a trabajar con modelos de piel, inicialmente en colaboración con unidades médicas, en concreto de quemados, a partir de restos de donaciones de cirugías.
En la última década se ha especializado desde el punto de vista científico en la investigación genética aplicable a usos cosméticos, así como en la denominada Química Verde asociada a una fabricación respetuosa con el medioambiente, entre otras disciplinas.
Su primer modelo de piel, 'Episkin', consistente en una epidermis humana reconstruida sobre un soporte de colágeno, se ha transformado con el paso de los años en la sofisticada 'Realskin', mucho más avanzada, que permite evaluar los efectos de los productos en la piel profunda y no sólo en su superficie, y que actualmente se está perfeccionando gracias a los estudios genéticos.
Este modelo de piel permitirá evaluar propiedades de la piel a niveles internos así como la capacidad de pigmentación y coloración. EFE
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