Olimpico
Hace sólo unos pocos años que se implantó el piragüismo como alternativa de ocio. Hasta entonces, desde que se creó una federación de Piragüismo independiente de la de Remo, este deporte se ha enfocado a la competición a nivel mundial, incluyendo pruebas de C1, C2 y C4 (masculino) y de K1, K2 y K4 (masculino y femenino) en los Juegos Olímpicos. Para el piragüismo de competición existen cursos especiales, ya que no resulta fácil mantenerse sobre las embarcaciones de última generación, rápidas y ligeras, pero en las cuales es facilísimo volcar (y, si pretendes terminar la carrera nadando, seguro que llegarás el último).

Kayak o canoa
Son los dos tipos de piragua más habituales, aunque tienen un origen diferente. La canoa es una evolución de la usada por muchos pueblos primitivos, entre ellos los indios de Norteamérica. Es una embarcación hueca y se rema con una pala simple (con una sola hoja) que se intruduce en el agua, alternativamente, a un lado y a otro de la canoa. De una embarcación preparada para transportar mucha carga, en la que el tripulante iba sentado dentro, se ha pasado hoy en día a una embarcación mucho más ligera y rápida (también más inestable) en la que el piloto rema apoyado sobre una rodilla. Se conoce por la inicial C seguida del numero de tripulantes: C1, C2 y C4. El kayak es una embarcación cerrada, con un hueco o bañera más o menos estanca en que se introduce el tripulante, que la maneja con una pala de doble hoja. Fue inventada por los esquimales, que buscaban estabilidad, flotabilidad, capacidad de maniobra y, sobre todo, evitar que entrase agua, mientras se acercaban con sigilo para cazar animales en el Artico. Por sus características, es la más adecuada para las aguas bravas y el mar abierto. Las modalidades de competición se nombran por la inicial K seguida del número de tripulantes: K1, K2 y K4.

Aguas tranquilas
Sigue la corriente
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Existe una forma de navegar ríos sin que tu aventura empiece como ‘Al Filo de lo Imposible’ y acabe como ‘Titanic’. En aguas tranquilas, tu marcas el ritmo.

El piragüismo de aguas tranquilas no significa que tengas que remar despacio; de hecho, te sorprenderá la gran distancia que puedes recorrer en un sólo día, siguiendo el curso de un río o navegando por un pantano. La ventaja respecto a las aguas bravas es que no necesitas experiencia ni gran técnica para practicarlo sin riesgos.
Además, es una nueva opción para hacer deporte en la Naturaleza, con tiempo y calma para disfrutar del paisaje. El piragüismo es un deporte poco lesivo, ya que las piernas no hacen fuerza y el movimiento de la pala no exige un esfuerzo sobrehumano (después de todo, vas a favor de la corriente).
Además, resulta más cómodo que el remo, deporte en el que se avanza de espaldas. Una vez que pruebes, habrás descubierto un hobby estupendo en sí mismo, pero también puede suponer el primer paso hacia otras vertientes, como el piragüismo de competición o el descenso en aguas bravas. De momento, lo que necesitas es saber nadar, y hacerte con una piragua (canoa o kayak) básica, estable y un chaleco salvavidas (más vale prevenir).
Como siempre, te conviene empezar con alguien que controle el tema, o apuntarte a un curso, de los que hay para todos los gustos y bolsillos, en todas las localidades rivereñas o cercanas a un pantano. Incluso puedes practicar piragüismo en el mar, aunque en ese caso necesitas conocimiento del medio –corrientes, mareas, etc.– Si decides salir por tu cuenta, debes pedir permiso a la confederación hidrográfica en que se encuadre la zona por la que quieres navegar (en la Federación de Piragüismo te darán toda la información: 91 506 43 00). Por otra parte, el río es un mundo en sí mismo y debes conocerlo. Asegúrate, antes de lanzarte al agua, de que ese río tan tranquilo seguirá teniendo el mismo aspecto durante todo el recorrido –ojo con las zonas de rápidos y los encañonamientos– y que más arriba del punto de comienzo no existe una presa que pueda abrirse (a veces se abren las compuertas de los pantanos y se forma una gran ola que puede convertir tu excursión en una pesadilla).
Por otra parte, el piragüismo como opción de ocio activo es una manera de recuperar el uso de la embarcación más antigua que existe –es incluso anterior a la navegación a vela–. Como medio de transporte no hemos descubierto nada nuevo: lo diferente es remar sólo por diversión (es decir, haz el indio de otra manera).