Es
tal vez la actividad de aguas bravas más borde que puedas realizar
sin experiencia previa: contra el río turbulento, tú tienes un
trineo, un traje de neopreno, unas aletas... y litros y litros
de agua que tragar, como te descuides

Para opinar, primero hay que
probar. Y, puestos a elegir un río movidito que bajar en hidrospeed,
qué mejor que el Gállego (Aragón), en pleno deshielo.
Allí fui y me lancé al agua antes de que me asaltase la duda.
y fue algo así: después del primer rebufo que te lanza en dirección
contraria con la fuerza de un camión, y unos larguísimos segundos
en los que no sabes dónde estás, ni cómo salir del remolino en
que te has metido, ni si lo que respiras es aire o agua, juras
que tu próximo reportaje estará dedicado al punto de cruz.
Pero luego consigues salir, nadas hasta un remanso, compruebas
que sigues viva y, sin pensarlo más, bajo los efectos de la adrenalina,
te lanzas a por el próximo rápido. Resumiendo, una bajada en hidrospeed
son dos horas de alucine en las que olvidas el resto de tu vida
para concentrarte en el agua en movimiento, en saltar sobre las
olas, esquivar los peñascos y nadar más deprisa que la corriente.
Sólo en los breves tramos tranquilos te das cuenta del paisaje
que te rodea, del río entre paredes de roca, de que eres un privilegiado
por poder sentir la naturaleza desde dentro... y del esfuerzo
sobre todos los músculos del cuerpo.
El deshielo es la mejor época para esta actividad, porque sube
el caudal y hay menos posibilidad de chocar contra piedras sumergidas,
pero también es cuando el río lleva más fuerza, y puede darte
más de un susto.
Además, una vez en el río, éste se encañona y hay pocos escapes
(si te arrepientes, puede ser demasiado tarde). Lo mejor es recurrir
a una empresa seria con profesionales que conozcan bien el río
y sus continuos cambios, que te den el equipo adecuado (neopreno
con refuerzos, salvavidas, aletas y casco) te enseñen a manejar
el ‘cacharro’ y te guíen por los distintos pasos.
Asume que tarde o temprano vas a volcar, y te hará falta valor
y sangre fría. Es importante que realmente tengas ganas de hacerlo,
que no vayas obligado (por mucho que insistan los amigos), o pasarás
un mal rato. Ahora bien, si te gustan el agua y las emociones
fuertes... no te digo más.
Tienes que probarlo. .
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