Dar
una vuelta en helicóptero era casi impensable hace unos años,
a no ser que te vieras involucrado en un salvamento o formaras
parte de las fuerzas armadas. Ahora depende de ti.

Cuando piensas en un helicóptero
siempre te vienen a la cabeza las escenas más emblemáticas de
la mítica película de Coppola ‘Apocalypse Now’ o la típica imagen
de Rambo cargándose él solito a medio ejército.
Pero, sin desmerecer la relevancia de los helicópteros en las
estrategias militares de turno, no es menos cierto que cada día
son más las personas que, por razones turísticas o de trabajo,
empiezan a utilizar estos aparatos.
Hay que tener en cuenta que es el medio de transporte más adecuado
para filmaciones y fotografías aéreas, operaciones sanitarias
y de salvamento, sofoco de incendios y para el seguimiento de
acontecimientos deportivos tipo vueltas ciclistas.
Su uso también se está popularizando en vuelos turísticos o como
aerotaxi.
Su
mayor problema, además del vértigo, es su elevado precio, que
suele rondar las 140.000 pesetas para el alquiler de un helicóptero
de cuatro o cinco pasajeros en vuelos de una hora de duración.
Te sale más caro que el abono transporte, pero podrás disfrutar,
al menos una vez, viendo tu ciudad desde una perspectiva diferente,
con la ventaja de que verás de lejos los atascos de turno.
Además, siempre que divises un helicóptero en la lejanía, piensa
que fue un español, Juan de la Cierva, el que construyó el Autogiro,
que, gracias a su rotor articulado, fue la primera aeronave de
alas giratorias que logró volar.
Desde entonces, su evolución lo ha convertido en el medio de transporte
más operativo y eficaz para desplazarse de una forma cómoda y
rápida a cualquier lugar, llegando incluso a las zonas más inhóspitas
y abruptas.
Su gran ventaja es que no requiere la utilización de un aeropuerto,
ni para el aterrizaje, ni para el despegue. Date un caprichito.
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