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Los puntos del ultraligero

Altura: generalmente los paseos se realizan a una altura de 150 a 200 metros aunque la legislación te permite alcanzar los 300. Potencia: el aparato que montamos tiene autonomía de 3 horas, una potencia de 47 CV y alcanza una velocidad de 70 km/h. Pesa 140 Kgs.
Seguridad: el ultraligero lleva un paracaídas incorporado que se abre en 0,4 segundos y tiene efectividad a partir de los 50 metros de altura.
Aterrizaje: No lo dudes, pide al piloto que haga un aterrizaje de planeo. El ultraligero se inclina levemente hacia adelante y coge más velocidad.


Sentarse en un ultraligero es parecido a sentarse en ‘vespino’, sólo que muy lejos del suelo

 

Ultraligeros
El vespino aéreo

¿Te imaginas sentado en la silla de tu cuarto y ésta se empieza a elevar y volar a poca velocidad? ¿Te mola? Pues date un rulo de veinte minutos en ultraligero.

“¿Me oyes bien?”, pregunta el piloto. “Alto y claro”, contesto con un tonillo de cachondeo que delata también un ligero nerviosismo. Me acabo de poner un casco con intercomunicador. El motor suena con estrépito a mi espalda. Sentado a quince centímetros del suelo miro con inquietud la tierra en movimiento. De repente, ¡zas! el morro se eleva y comienzo a tomar altura.
El cosquilleo del estómago desaparece cuando el ultraligero se estabiliza a unos doscientos metros de altura. Las sensaciones son irrepetibles.
Por un lado te llegas a creer que realmente el que vuelas eres tú, pero en un momento cambias el chip y te crees un espectador de lujo que, sentado en una silla, ve cómo el mundo es el que se mueve muy despacio y a tu antojo. De repente miro a mi derecha y me llevo un gran sobresalto: dos enormes buitre negros con las alas desplegadas me miran a dos metros dándome la bienvenida. “Tranquilo, no es premonitorio, muchas veces me acompañan, ja ja ja. Alguna vez vienen también águilas”.
Ya divisamos el aeródromo. El aterrizaje resulta también espectacular. Tienes que probarlo, ¡alunizarás!