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ALGUNOS CONSEJOS

Si no has estado antes en los Alpes, ten en cuenta una serie de factores:
>> Reserva plaza en el refugio. Hay mucha gente y no puedes arriesgarte a pasar una noche al raso.
>> La aproximación es dura; los refugios están muy altos y, para llegar, puede que debas trepar y/o atravesar glaciares.
>> Consulta el parte meteorológico antes de dar un paso (las tormentas son muy peligrosas), contando con que las ascensiones alpinas suelen llevar dos días: uno para llegar al refugio, y otro para hacer cumbre y volver.
>> Ve bien equipado. No te metas en un glaciar sin encordarte (y conociendo la técnica, claro). Mucho ojo a la caída de piedras, cornisas, seracs, etc...
>> ¡Madruga! En el refugio te despertarán según el pico que vayas a subir. Durante el día la nieve se transforma y provoca aludes.
>> Ojo con la altura. No te lances a un cuatromil sin haber hecho picos más bajos para aclimatarte.
>> Fedérate o hazte un seguro de accidentes. Los rescates son caros.
>> No subestimes estas montañas: muchas son más difíciles que picos mucho más altos del Himalaya. Empieza por algo sencillo y comprueba cómo andas de nivel.

Alpinismo
Mal de altura x

¿Obsesionado con la altura? Pues ojo, no sea que te pierdas lo mejor. Las montañas más altas no son las más bonitas ni las más difíciles, pero si las más masificadas. Lánzate a los Alpes, el reino de los cuatromiles, pero no olvides que lo importante no es la altura, sino el valor de la ascensión.

Infórmate en la Federación de Montañismo
(93 426 42 67).

El Everest no es el mas difícil -ni el más bonito- de los ochomiles. El Pirineo está lleno de tresmiles más técnicos que el Aneto. Asimismo, en los Alpes, donde se acuñó el término alpinismo, hay cientos de montañas y todas ellas merecen la pena.
Sin embargo, ninguna tiene tanto éxito como el Mont-Blanc. De madrugada, una columna de lucecitas, procedentes de las linternas frontales de los alpinistas, hace pensar en la Santa Compaña. La sensación de soledad se anula; los pasos difíciles se taponan y el peligro crece; la huella de tanta gente forma una trinchera; se nota la falta de aire debido a la altitud y la interminable cuesta tras una mala noche en un refugio superpoblado. Pero es el más alto.
Realmente es una tendencia inherente al alpinismo, tirar a lo más alto. Sin embargo, y sin quitarle merito al Mont Blanc, no conviene olvidar que lo importante no es la cumbre, sino el camino hasta ella. Si estás pensando subir a los Alpes en vacaciones, toma nota de estos picos,no tan altos, pero tal vez sí más bellos. Si de verdad te gusta la montaña (y no sufrir para luego presumir con los colegas), comprenderás su valor.