¿Obsesionado
con la altura? Pues ojo, no sea que te pierdas lo mejor. Las montañas
más altas no son las más bonitas ni las más difíciles, pero si
las más masificadas. Lánzate a los Alpes, el reino de los cuatromiles,
pero no olvides que lo importante no es la altura, sino el valor
de la ascensión.
Infórmate en la Federación de Montañismo
(93
426 42 67).
El
Everest no es el mas difícil -ni el más bonito- de los ochomiles.
El Pirineo está lleno de tresmiles más técnicos que el Aneto.
Asimismo, en los Alpes, donde se acuñó el término alpinismo, hay
cientos de montañas y todas ellas merecen la pena.
Sin embargo, ninguna tiene tanto éxito como el Mont-Blanc. De
madrugada, una columna de lucecitas, procedentes de las linternas
frontales de los alpinistas, hace pensar en la Santa Compaña.
La sensación de soledad se anula; los pasos difíciles se taponan
y el peligro crece; la huella de tanta gente forma una trinchera;
se nota la falta de aire debido a la altitud y la interminable
cuesta tras una mala noche en un refugio superpoblado. Pero es
el más alto. 
Realmente es una tendencia inherente al alpinismo, tirar a lo
más alto. Sin embargo, y sin quitarle merito al Mont Blanc, no
conviene olvidar que lo importante no es la cumbre, sino el camino
hasta ella. Si estás pensando subir a los Alpes en vacaciones,
toma nota de estos picos,no tan altos, pero tal vez sí más bellos.
Si de verdad te gusta la montaña (y no sufrir para luego presumir
con los colegas), comprenderás su valor.
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