Los
protagonistas de está aventura son los ríos. Con el tiempo se
han creado una serie de pasos practicamente inaccesibles sólo
al alcance de los más osados. Aunque te creas superior al río,
nunca te fíes, ya que la Naturaleza se puede poner revoltosa.
Puede
ser una experiencia única. Una vez que te decidas a salir ten
claro que ya no hay marcha atrás. No te quedará más remedio que
enfrentarte a la corriente y bajar todo el río. Muchos serán los
obstáculos: saltar de poza en poza, rapelar por rocas resbaladizas,
dar saltos de más de 10 metros... son algunas de las cosas que
te esperan en tu aventura. Si no eres un experto en la materia,
lo primero que debes hacer es contratar los servicios
de un guía-monitor
(te recuerdo que no estás en la piscina del parque acuático, aunque
estés con los colegas). Permanece atento en todo momento, ya que
un resbalón puede crearte algún problema serio. Recuerda llevar
material apropiado para el descenso (para no calarte, el neopreno
es lo suyo): el casco no te vendrá mal, en los ‘pinreles’ lo mejor
son una botas viejas que agarren, un bidón con lo imprescindible
y muchas ganas de disfrutar del río.
Envuelve muy bien los bocatas si no los quieres comer algo mojados.
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