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PARA TI:
Necesitarás un ‘coulotte’ o pantalón ajustado y con ‘badana’ (sí, es ese acolchado tan útil) casco, gafas y mitones. Para empezar, sirven unas zapatillas de deporte, antes de comprarte calzado específico. Conviene llevar algo de comida y ropa de abrigo o, al menos, un chubasquero.

PARA TU BICI:
No olvides un kit básico de reparaciones con llave inglesa, desmontables, recámara de repuesto, parches y adhesivos. Puedes enganchar al cuadro una bomba y un bidón para el agua. Con el tiempo, porás añadir el cuentakilómetros, y cambiar los accesorios como frenos, pedales, suspensión, etc.

LAS MIL Y UNA BICIS
Para no equivocarte en la compra de tu primera bicicleta acude a una tienda especializada donde te asesoren bien, y huye de ciertos cacharros de grandes superficies que parecen bicis de montaña –pero que no lo son, y lo comprobarás cuando lleves una hora pedaleando– o de los modelos ultradeportivos que no sabrás manejar.
¿Y SI NO TE GUSTA?
Prueba a alquilar una y a probar de qué va esto, antes de gastarte un dineral.
¿TE SIENTES TORPE?
¿Por qué no das un curso de conducción? Hay para todos los niveles.
SOLITO EN EL MUNDO
Si no tienes con quién salir, apúntate a una empresa que organice excursiones. Encontrarás una que se adapte a tu nivel y conocerás lugares y amigos nuevos.

Montaña sobre dos ruedas
nunca es tarde si la bici es buena

Basta de aburrirte los fines de semana en casa mientras tus colegas salen al campo con la bici de montaña; te ayudamos a iniciarte por tu cuenta, para que te unas a ellos hecho un campeón (o campeona)

La afición a la bici de montaña se ha convertido en un fenómeno social y, si no te apuntaste a tiempo, puede que ahora te cueste empezar, sobre todo si la última bicicleta que llevaste tenía cesta, faro, y ‘ruedines’ a los lados. ¿Crees realmente que no se olvida cómo montar?
Por otra parte, las bicis de montaña no se parecen a los modelos de tu infancia. Al ir echado hacia adelante, notarás que tus dientes están demasiado cerca del suelo y que incluso en trayectos cortos te duelen los riñones –y otra parte de tu anatomía, por culpa de esos sillines tan estrechos–.
Además, tus ya expertos colegas no tendrán consideración con un pobre novato y te machacarán sin piedad.
Cuando llegues con el último aliento al final de cada cuesta, ellos llevarán un rato esperándote y te mirarán con desprecio, para luego salir lanzados sin darte tiempo a recuperar el pulso.
Es lógico que, en esas condiciones, encuentres mil excusas para no subirte a una bici, y que te aburras en las reuniones con amigos que sólo hablan de rutas, trialeras y tipos de pedales. Pero todo tiene solución y, con buenos asesores y algo de esfuerzo, puedes sorprenderles y convertirte en un ciclista más que respetable en poco tiempo.
Apunta los consejos que te damos a continuación y descubre un deporte que, ya que todo el mundo habla bien de él, algún encanto debe tener.