El mal tiempo puede ser el mejor
aliado de tu bicicleta: te dará la oportunidad de cambiar el asfalto
(y el riesgo de ser atropellado) por la pista. Una modalidad técnica,
rápida y compatible con el ciclismo de carretera.
El
ciclismo en pista vio días de gloria hasta que fue relegado a
un segundo plano por las grandes pruebas de carretera, más espectaculares
de cara a los medios de comunicación.
Sin embargo, la pista, un deporte muy técnico e igualmente esforzado,
también resulta interesante tanto en las modalidades de fondo
como en las de velocidad. Las bicis de pista no tienen cambios...
ni frenos.
Son de piñón fijo, por lo que no puedes dejar de pedalear en ningún
momento, porque te irías al suelo. La regularidad del circuito
promueve que los ciclistas regulen la velocidad en función de
la fuerza de la pedalada y de la inclinación del piso.
Es necesario un control total de la máquina y sentido del equilibrio
para evitar choques a alta velocidad. Por esto, los especialistas
en velocidad no suelen practicar el ciclismo de carretera.
En cambio, para entrenar las pruebas de fondo, la bici de carretera
no sólo no es incompatible, sino incluso conveniente.
Y viceversa.>
Si
te gusta el ciclismo sobre asfalto, practicar en un velódromo
te ayudará a mejorar tu dominio de la bicicleta y a optimizar
tu esfuerzo, sin perder la forma cuando el tiempo es malo, y sin
ser víctima en potencia de conductores despistados.
Un par de modificaciones a tu ‘hierro’ y el mismo equipo que usas
para montar en bicicleta (sobre todo, no olvides el casco) te
servirá en esta modalidad. Y, quien sabe, a lo mejor te enganchas...
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