
Descendiente
de los duelos de honor protagonizados por caballeros despechados,
la esgrima es hoy en día una de las disciplinas deportivas más
rápidas y técnicas de todo el abanico olímpico.
La costumbre, tan arraigada en la
Europa de épocas pasadas, de resolver las ofensas recibidas por
los
juzgados del acero está en el origen de la esgrima, un deporte
que pese a su relativo desconocimiento popular ha entrado en todos
los Juegos Olímpicos. La decadencia de las armas blancas y el
imparable ascenso de los duelos a pistola, allá por finales del
siglo XIX, arrinconó la destreza en el manejo de la espada a las
salas de armas. Allí, el maestro de armas o instructor es el encargado
de adiestrar a los tiradores, nombre con el que se conoce a los
deportistas, en las técnicas de ataque y defensa, uno de los aspectos
fundamentales, junto con la preparación física y la rapidez táctica,
en la práctica de este deporte. Las competiciones de esgrima,
llamadas asaltos, consisten en el enfrentamiento entre dos tiradores
en una pista de reducidas dimensiones, 14 metros de largo y una
anchura de metro y medio, en el que resulta vencedor el que mayor
número de tocados consigue realizar en el adversario. Estos asaltos
se realizan con un límite de cinco tocados durante un máximo de
cuatro minutos, en el caso del sistema de eliminación por ‘poules’
habitual en las primeras rondas, pudiendo llegar en las fases
de eliminación directa a los nueve minutos y 15 tocados por asalto.
La rapidez de los ataques obliga la presencia de un equipo de
jueces, que dictamina la validez y puntuación del golpe.
LO QUE DICE DON JUAN
“Y tú, insensato, que me llamas vil
ladrón, di en prueba de tu razón que cara a cara te mato“
...Y tras declamar esto, don Juan
Tenorio le da una certera estocada a don Luis. El carácter pendenciero
del memorable personaje le convertía en todo un peligro. Así durante
la obra blande su espada varias veces para solventar los problemas
en los que se mete. Y lo cierto es que quien a hierro mata, a
hierro muere...
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