| A pesar del
tiempo, el pelotazo y la pared no pasan de moda |
Seguro que cerca de tu casa
hay un frontón, sólo tienes que buscarlo y ponerte ‘manos’ a la
obra. Desde siempre se ha jugado a la pelota en toda la geografía
española, y tamibén fuera de ella: en la mayoría de los países
de América y en el Sur de Francia.
¿Quién
no ha soltado un sopapo a una pelota contra una pared? Pues así
de sencillo es la primera toma de contacto con el frontón. Luego
se puede dedicar mucho estudio a las distintas técnicas.
El juego de la pelota parte en sus orígenes del antiguo Egipto
(se han encontrado jeroglíficos de Ramsés III jugando a pelota
mano con Arregui II por el título de la Chapela de El Cairo),
también en Grecia y Roma, hasta llegar a Francia. Los franceses
modernizaron el deporte llamándolo ‘jeu de paume’, es decir, pelota
mano (ya sabemos por qué Napoleón se guardaba la mano en la casaca:
era un experto jugador de pelota, pero le dolía bastante). El
Comité Olímpico Internacional
ha intentado incluirlo en diversos Juegos, pero nunca dentro del
programa oficial.
Su última aparición fue en Barcelona 92. Hay tres tipos de frontones.
El frontón de plaza libre está únicamente configurado por una
pared frontal; es el tipo de frontón más sencillo, y más antiguo.
El frontón de pared izquierda, cuyo
espacio de juego está delimitado por tres muros (frontis, pared
izquierda y rebote); según la longitud de la pared izquierda,
se conoce como frontón largo (54 metros) o frontón corto (36 metros).
Y el trinquete, en el que el espacio de juego está delimitado
por cuatro muros, todos ellos válidos para el juego; tiene como
elementos característicos el tejadillo, fraile, galería con su
red, ventanillo o xilo. Además, existen varias modalidades deportivas
que se pueden practicar en un frontón.
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