MATERIALES

Aunque la lista de material requerido varía en función de la carrera y de las condiciones , para poder tomar parte en una de ellas se suele exigir llevar:
Licencia federativa de montañismo, piolet, crampones, ARVA (detector de víctimas de aludes), pieles de foca de sobra, cuchillas para esquís, pala de nieve (una por equipo), mapa y brújula.
Debes llevar agua, comida, gorra, guantes, gafas y abrigo. En competiciones de esquí-alpinismo, que en algún momento exigen cambiar las tablas por el piolet y los crampones y que suelen incluir tramos de escalada, posiblemente tendrás que añadir a tu carga un arnés, mosquetón de seguridad, cabo de anclaje, cintas express, casco, descensor de ‘ocho’, etc.
Las cuerdas y seguros suelen estar previamente instaladas por la organización pero, claro, debes saber usarlos.

ESQUÍ DE TRAVESIA: HAZ CARRERA DE TU AFICION
LIBRE COMPETENCIA

Ya hablamos en su día del esquí de travesía, del silencio, de las bajadas en nieve virgen, de su emoción y sus peligros. Ahora damos un paso más para convertirlo en carreras. La competición reduce el riesgo y hace de esta modalidad de montañismo un deporte nuevo con grandes posibilidades.

Montañeros en buena forma y esquiadores aburridos de las pistas han hecho de esta modalidad del alpinismo sufrida, técnica y arriesgada, un nuevo deporte organizando carreras en las que se recorren lomas, se ascienden picos y se bajan palas de nieve virgen. Las carreras de esquí de travesía se corren en equipos de dos (a veces tres), en categoría masculina, femenina o mixta. Los clubes de montaña o federaciones organizadoras marcan un recorrido, siempre con gran desnivel acumulado y pendientes pronunciadas, que ponen a prueba la destreza y, sobre todo, la resistencia de unos corredores cada vez más ‘profesionalizados’.
Estos reducen el peso a la mínima expresión: botas, esquís y fijaciones ultraligeras, mayas ajustadas, pequeñas mochilas con ‘camelbag’ para ir bebiendo sin parar a sacar la cantimplora, y en las que guardan un par de barritas energéticas, y el equipo obligatorio. Los componentes del equipo deben ir siempre juntos, y ‘fichar’ en varios controles ubicados en lugares estratégicos para evitar tentaciones de ‘tomar un atajo’ en un momento dado.
Participar en una de estas carreras puede ser más cansado, pero menos peligroso que salir por tu cuenta a esquiar lejos de las estaciones. No es ni mejor ni peor, simplemente son dos opciones diferentes, elegir aventura o competición, libertad o velocidad. En todo caso, no hace falta ser un ‘machaca’ para probar. De hecho, muy pocos pueden aspirar a ganar estas carreras en lasque, en cambio, participan cientos de corredores que, en su mayoría, se toman la jornada con calma, tardando varias horas más que los primeros, o realizando recorridos alternativos.