Seguramente sea una de las
últimas posibilidades que te quedan para disfrutar de una completa
libertad practicando un deporte. Para muchos de nosotros, amantes
de la montaña, ha sido costoso tomar una decisión, pero ahora ya
está admitido por la mayoría: el descenso de los descensos es el
snowboard radical.
El
snowboard de montaña es muy fácil de explicar, consiste en surfear
fuera de los límites o de los horarios de funcionamiento de una
estación de esquí. La gran belleza del entorno natural no tiene
comparación posible con los remontes mecánicos y las pistas balizadas.
También resulta gratificante caminar, patear e incluso sufrir
para tener como recompensa una larga y buena bajada, que seguro
incluirá una serie de emociones, que son realmente lo que estabas
buscando. ¿Qué mejor manera de disfrutar de una ladera virgen
que deslizarte por ella con tu tabla?
Antes de salir a surfear hay una serie de requisitos elementales
que te facilitarán disfrutar al máximo de tu día de surf. Lo primero
que debes planificar es tu ruta, para ello un buen mapa es fundamental
para la identificación de itinerarios y la planificación de las
salidas. Otro punto que debes tener muy en cuenta es la climatología.
El frío está siempre presente en el snowboard, aunque no sólo
esta razón puede producir que la excursión se vaya al garete.
El sol, el viento, la nieve, la lluvia y el hielo pueden implicar
todo tipo de riesgos. El material que vas a utilizar es básico,
eso sí, debes tenerlo en perfectas condiciones y es muy conveniente
que lo revises antes de tu partida: botas, bastones, raquetas
y tabla. Las botas más recomendables son las de montañismo, son
bastante versátiles y más duras que las botas blandas. Para subir
son perfectas, ya que son impermeables.
Las fijaciones que debes utilizar son las de liberación automática,
son las más seguras. La elección de la tabla es algo más complicada,
ya que según el tipo de actividad que vayas a realizar elegirás
una tabla u otra. Si sólo puedes comprarte una, busca que sea
específica de montaña, ya que éstas reúnen unas características
generales que te permitirán moverte sobre una amplia gama de tipos
de nieve. Una vez que estés preparado, sólo te queda ir en busca
de tu ladera. Te recuerdo que la montaña es tu amiga, por ello
respétala e intenta mantenerla lo mejor posible.
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