Las carreras de trotones recuerdan a las de cuádrigas de la Roma Imperial. Ben-Hur bien podría haberse rodado en las Islas Baleares.

El trote es uno de los deportes más populares y que cuenta con un mayor número de seguidores en las Islas Baleares.
Una de sus principales ventajas es que es muy económico, ya que al ser un deporte eminentemente agrario, los propietarios de los equinos pueden pasear, entrenar y competir con sus propios caballos. Necesitarás un caballo (trotón) y un cabriol o solky (pequeño carro que se engancha al caballo donde se sienta el jockey).
Un dato que demuestra el arraigo de esta actividad en Baleares es que la Federación Hípica permite a una persona conducir trotones en competición hasta los 70 años. Sobrepasada esta edad, sólo se permite pasear y entrenar.
La primera carrera de trotones data de 1878 en el pueblo de Artá (Mallorca), pero su despegue definitivo tuvo lugar 40 años más tarde cuando, procedente de Francia, llegaron los primeros cabriols y una gran cantidad de trotones. Estas carreras a nivel profesional mueven una considerable cantidad de dinero, celebrándose a lo largo del año más de dos mil carreras en las Islas Baleares. Dentro de las competiciones, destaca el denominado Gran Premio Nacional, que se celebra el tercer domingo de mayo en el hipódromo de Son Pardo. Esta prueba se remonta a 1934 y y es cita ineludible para más de 15.000 aficionados. El trote balear se encuentra al nivel de los mejores del continente, sus principales competidores son países como Holanda, Bélgica, Austria o Suiza. En los últimos años se han logrado varios títulos continentales de la mano de Bartolomé Llobet en el 92 y de Juan Antonio Riera en el 95. Está claro que la relación que existe entre las Islas Baleares y el caballo goza de buena salud.
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