
Hastiados
de tanto ‘mira el pajarito’, el reino animal pasa de objeto a
sujeto cuando observa como unos vertebrados se dedican a retratarlo
suspendidos en el extenso líquido salino. Pero, en este caso,
en vez de ser un ave es un pez.
Una titulación
federativa de submarinista, un equipo para la práctica del mismo,
un poquito de arte y un equipo que puede costar entre 200.000
pesetas y un millón son los únicos requisitos que se necesita
para reflejar en una diapositiva la visión que cada uno tiene
del mar. Esto, hablando del campo profesional. Para matar el gusanillo
a veces suele bastar con una cámara desechable y un poquito de
imaginación. No tanto para hacer las fotos, sino para interpretarlas
cuando las hayas revelado. Volviendo a la actividad que tratamos
hoy, la fotografía subacuática se ha convertido en los últimos
años en un atractivo para muchos buceadores españoles. Como muestra,
únicamente comentar que pese a la corta edad de esta modalidad
subacuática como deporte (este año se ha celebrado la duodécima
edición del campeonato de España en las islas Medas) la calidad
de nuestros deportistas se vio reflejada, este año, con un subcampeonato
del mundo en Egipto, detrás de nuestros sempiternos rivales italianos.
En este caso fue el canario Carlos Minguel el encargado de esgrimir
todo su arte para la consecución de este galardón para nuestro
país. Y es que nuestras Islas Afortunadas poseen la mejor cantera
nacional en este deporte, seguidas de comunidades costeras como
Catalunya o la Valenciana. Islas como las Columbretes, la de Benidorm
o la de Tabarca son un buen exponente de la variedad paisajística
que podemos encontrar en las profundidades del Mare Nostrum. Desde
rocas volcánicas a alfombras de pradera de posidonia que pueblan
nuestros fondos. Una vez sumergidos, cada prueba de competición
suele constar de cuatro modalidades que reúnen una colección de
seis instantáneas: una foto creativa, una de macro o aproximación
-consiste en reflejar lo más fidedignamente posible una imagen
a tamaño real o, al menos, acercarse del fondo marino-, dos fotos
de ambiente y dos de peces. Estos no suelen ser buenos modelos
por lo que en este caso no hay "¡¡¡pa-ta-ta!!!" que valga. Ellos
son los que te miran a ti y, si tienes suerte, lograrás fotografiarlos.
El vencedor del campeonato será aquel que presente una mejor colección
(la anteriormente citada). Campeonatos existen desde autonómicos,
a nacionales y mundiales (estos son cada dos años). Eso sí, estos
dos años pueden servirte para irte adiestrando en este arte submarino,
ahondar en el tema -nunca mejor dicho- y ayudar a que nos desquitemos
de los transalpinos en el próximo Mundial. ¿Dónde? Todavía está
en el aire.
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