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LA CAMARA

A la hora de elegir una cámara se puede optar por una cámara anfibia (cuyo único fin es realizar fotografías subacuáticas) o por una cámara de tierra normal introducida dentro de una caja estanca. Entre las primeras, los precios pueden variar de las 120.000 más el flash que cuesta una Mikonos 5 con objetivo básico de 35 mm, hasta el millón de pesetas. Ten en cuenta que los objetivos utilizados en competición son de 15 o 20 mm, lo cual repercute en el precio. Por su parte, el montante final de las cámaras en caja estanca depende del equipo que se introduzca (varios precios) y del costo de la caja de aluminio (suele rondar las 250.000-300.000 pesetas).


Colorido

Colorido bajo el mar Al practicar este húmedo deporte puedes encontrarte sorpresas tan alucinantes como estos pececillos.

Fotografia subacuatica
‘MIRA EL PECECITO’
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Hastiados de tanto ‘mira el pajarito’, el reino animal pasa de objeto a sujeto cuando observa como unos vertebrados se dedican a retratarlo suspendidos en el extenso líquido salino. Pero, en este caso, en vez de ser un ave es un pez.

Una titulación federativa de submarinista, un equipo para la práctica del mismo, un poquito de arte y un equipo que puede costar entre 200.000 pesetas y un millón son los únicos requisitos que se necesita para reflejar en una diapositiva la visión que cada uno tiene del mar. Esto, hablando del campo profesional. Para matar el gusanillo a veces suele bastar con una cámara desechable y un poquito de imaginación. No tanto para hacer las fotos, sino para interpretarlas cuando las hayas revelado. Volviendo a la actividad que tratamos hoy, la fotografía subacuática se ha convertido en los últimos años en un atractivo para muchos buceadores españoles. Como muestra, únicamente comentar que pese a la corta edad de esta modalidad subacuática como deporte (este año se ha celebrado la duodécima edición del campeonato de España en las islas Medas) la calidad de nuestros deportistas se vio reflejada, este año, con un subcampeonato del mundo en Egipto, detrás de nuestros sempiternos rivales italianos. En este caso fue el canario Carlos Minguel el encargado de esgrimir todo su arte para la consecución de este galardón para nuestro país. Y es que nuestras Islas Afortunadas poseen la mejor cantera nacional en este deporte, seguidas de comunidades costeras como Catalunya o la Valenciana. Islas como las Columbretes, la de Benidorm o la de Tabarca son un buen exponente de la variedad paisajística que podemos encontrar en las profundidades del Mare Nostrum. Desde rocas volcánicas a alfombras de pradera de posidonia que pueblan nuestros fondos. Una vez sumergidos, cada prueba de competición suele constar de cuatro modalidades que reúnen una colección de seis instantáneas: una foto creativa, una de macro o aproximación -consiste en reflejar lo más fidedignamente posible una imagen a tamaño real o, al menos, acercarse del fondo marino-, dos fotos de ambiente y dos de peces. Estos no suelen ser buenos modelos por lo que en este caso no hay "¡¡¡pa-ta-ta!!!" que valga. Ellos son los que te miran a ti y, si tienes suerte, lograrás fotografiarlos. El vencedor del campeonato será aquel que presente una mejor colección (la anteriormente citada). Campeonatos existen desde autonómicos, a nacionales y mundiales (estos son cada dos años). Eso sí, estos dos años pueden servirte para irte adiestrando en este arte submarino, ahondar en el tema -nunca mejor dicho- y ayudar a que nos desquitemos de los transalpinos en el próximo Mundial. ¿Dónde? Todavía está en el aire.