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Si quieres que el ‘salto mortal’ deje de
serlo para ti, o que el ‘salto del ángel’ no se convierta en un
infierno, prueba en una cama elástica, elévate hacia arriba y
deja que la inercia haga el resto.
Ha llegado la hora de botar. Pero
no se trata de que te acerques a tu colegio electoral para depositar
tu voto secreto en una urna de cristal.
Más bien, se trata de que te subas en una resistente, a la par
que amplia cama elástica, des rienda suelta a tu imaginación y
realices figuras y piruetas dignas del gimnasta más completo.
Emularás a Jesús Carballo en sus ejercicios gimnásticos de anillas
y, aunque no te le parecerás mucho, no desesperes.
Además, ahora que el tiempo incita a dejarse caer por la piscina,
ensaya primero tu repertorio de saltos en una cama elástica y
ya verás cómo mejoras a pasos agigantados.
Olvídate de aquellos saltos de trampolín, donde las piruetas que
realizabas eran definidas por tus amigos como la ‘albondiguilla’
o la ‘croqueta’.
Aprovecha y dale un giro a tu vida, y de paso dáselo a tu cuerpo,
pero siempre guardando todas las reglas de seguridad bajo la atenta
mirada de un monitor que te vigilará de cerca.
Si quieres que tus saltos sean para nota intenta dos saltos mortales
y si ya haces tres, será el momento de que te plantees dedicarte
a saltimbanqui.
Lo que es seguro es que sobre la cama te sentirás ligero como
una pluma, y ya nadie te podrá decir eso de: ‘no pesan los años,
pesan los kilos’.
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