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pesar de no ser un deporte muy extendido en España, competición
tras competición demostramos ser una potencia. Es hora de coger
el ‘stick’ y acabar con las malas hierbas...
Si te hablan de un partido en el
que se enfrentan once contra once en un terreno de juego que es
de hierba, donde tienes como objetivo meter gol en una portería,
inmediatamente te viene a la cabeza el fútbol.
Pero si te dicen que tienes que utilizar un palo de madera (no
una pata) para conseguir un tanto, la cosa cambia.
Hablamos de hockey, deporte de gran tradición en algunos países
europeos y asiáticos donde, por esas curiosidades de la vida,
España es potencia mundial.
Lo más llamativo de este deporte es el uso del ‘stick’ -palos
alargados de madera- cuya cara es plana en su lado izquierdo,
mientras la cabeza es curvada.
La bola, de color blanco, ha de ser esférica, dura y de cualquier
material.
De todos los jugadores de campo, destaca el vestuario del portero.
Este consta de varias piezas cuya finalidad es la de proteger
su cuerpo de los posibles golpes del ‘stick’ de un adversario
o de la bola: careta, guantes, guardas (cubren desde el tobillo
a la rodilla) y pies (cubren las botas) hacen las veces.
El
juego, de gran desgaste físico, se desarrolla en dos tiempos de
35 minutos cada uno, con un descanso de 10 minutos.
En hockey hierba no existe el fuera de juego y sólo puedes meter
gol desde las denominadas ‘zonas de ataque’.
Para jugar te basta con un ‘stick’ y una pelota (desde 3.500 ptas.)
y que te dirijas al parque más cercano.
Si lo prefieres puedes federarte (8.000 ptas.) y apuntarte en
algún club, donde tienen equipos de competición y clases de iniciación
en todas las categorías.
Así que ya sabes, anímate y verás como en poco tiempo manejas
el ‘stick’ como si fuera un ‘joystick’.
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