Es un deporte para burros jugado por caballeros. Esta fue la primera frase que salió de la boca de mi primer entrenador cuando decidí (16 años) empezar a jugar al rugby. Pero jugar a 7 es otra cosa más dura.
Como mucha gente piensa el rugby a 7 no es ningún sucedáneo de su hermano mayor el rugby tradicional. Esta modalidad se juega como su nombre indica con siete jugadores por equipo, tres delanteros y cuatro trescuartos (jugadores rápidos con buena patada) pero en terreno con unas dimensiones normales 100 x 65 metros.
Por ello el modo de juego implica una mayor vistosidad y agilidad de los partidos produciendo que los encuentros sean todo un espectáculo. El ataque prima sobre la defensa con lo que el número de ensayos que se producen llegan a la docena (pero luego siempre se puede dar un partido aburrido).
Una mente despierta unida a un elevado fondo físico y mucha fuerza son algunas de las características que han de poseer los jugadores de esta modalidad.
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