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Reglas básicas

Son las mismas que en rugby 7, con cambios imprescindibles condicionados por el escenario, como son las dimensiones del campo, (35X20 metros), la duración del partido (dos partes de 9 minutos que al sol se hacen eternas) y la imposibilidad de poder chutar el balón. Las ‘melées’ están formadas por tres personas y el medio de ‘melée’, siendo habitual en la práctica de los torneos que el equipo que cometa la falta ceda la posesión al rival. Las ‘touches’ las integran el lanzador y dos saltadores, más el medio de ‘melée’. El sistema de puntuación otorga cinco puntos al ensayo, tres al ‘drop’ y dos a la transformación. No se necesita ningún equipamiento especial a la hora de disfrutar activamente de este deporte, aunque como puedes imaginar está prohibido el uso de botas con tacos, que son sustituidas por zapatillas de deporte.

 

RUGBY EN LA PLAYA
El melón del verano

Un partido de rugby playero rompe con la tranquilidad que hay en cualquier playa, debido a los gritos y movimientos de arena que se producen durante el juego. Asegúrate un sitio en el chiringuito, ya que el tercer tiempo suele ser apoteósico.

Por difícil que parezca, las playas son también un perfecto lugar para jugar un partido de rugby. Con más de 30º, viento y la siempre incómoda arena en los ojos, resulta curioso y entretenido practicar y ver las evoluciones (también hay empujones, mordiscos y grandes ensayos) de estos jugadores en su pugna por el melón. Impasibles ante los mares de sudor, golpes, tumultos y demás lances del juego (el rugby ya sea en hierba, arena u otras superficies, es un deporte de burros pero practicado por caballeros) que no siempre son correctos.

El rugby playa nace a comienzos de la década pasada como una traslación del reglamento y desarrollo del rugby a 7 a los escenarios estivales. El origen del cambio de la hierba a la arena es difícil de rastrear, aunque en nuestro país han sido los franceses los que comenzaron a introducir esta modalidad en las playas del norte de Catalunya y en la cornisa cantábrica.

Pese a lo novedoso de su creación, la modalidad veraniega del rugby está comenzando a tener un respaldo popular importante en nuestras costas. La plasticidad de este deporte y sus altas cotas de espectacularidad están motivando la eclosión de torneos que, una vez finalizada la liga, congregan a algunos de los más destacados equipos y jugadores de la Península. Aunque la implantación de este deporte está desarrollándose por todo el litoral ibérico, son las playas del Mediterráneo las que actualmente ofrecen una mayor oferta de partidos y trofeos.ta modalidad.