Importada
del verano, esta pregunta se empieza a repetir en zonas donde
antes era inimaginable. No se trata de elegir un destino estival,
sino de comprobar que independientemente de la estación del año
puedes esquiar... ¡sobre arena!.
Llega
el invierno y una palabra se mete de rondón en las mentes de muchos
aficionados a los deportes blancos: esquí. Pero antes de poner
rumbo a la estación de turno, hay que echar un vistazo, aunque
sea de reojo, a los partes meteorológicos, ya que en demasiadas
ocasiones la climatología se muestra caprichosa, y los copos remolones
y nuestras ansias de deslizarnos por un manto blanco acaban cayendo
en un saco más roto que muchas de las papeletas escrutadas en
el estado de Florida. Por ello, algunos avispados han visto en
la arena una solución de urgencia para no depender de la esquiva
nieve.
Muchos
kilómetros de nuestras costas reúnen las condiciones idóneas (permisos
municipales, pendiente de la zona...) para disfrutar del esquí.
¿Cómo es posible? Utilizando esquís cortos (conocidos como ‘snowblades’)
que te permitirán hacer todo tipo de virguerías entre las dunas.
Ten en cuenta que te ahorrarás el ‘forfait’, aunque tampoco tendrás
a tu disposición un remonte que te lleve a la cota más alta. Además,
aunque se trata de arena puedes alcanzar un velocidad considerable
aunque la mullida arena hará las veces de parachoques si te emocionas
demasiado. Si año de nieves se considera año de bienes, año de
arenas qué será, será...
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