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A LA PARED

Se trata de una técnica de ascensión muy común en espeleología y barranquismo. También es un instrumento de autorrescate ya que si estás descendiendo o rapelando y, por causas ajenas a tu voluntad (no te llega la cuerda, abajo hay un león...), tienes que volver a subir es la mejor opción. Fundamentalmente, el ‘yumar’ es un sistema bloqueador que sólo desliza en una dirección (hacia arriba). La idea es que eleves el ‘yumar’ por la cuerda, lo bloquees y, apoyando el pie en una driza, te des impulso para ascender. Repite la operación hasta llegar a tu destino.


Lo que sube, baja

lo que sube, baja Si subir puede ser un calvario, bajar es todo un placer. Vas soltando cuerda mientras andas por la pared sin esfuerzo.

Yumars
Te has ganado el ascenso
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Para una persona que sufre más de vértigo que James Stewart en la mítica película de Hitchcock, como es mi caso, sólo el hecho de pensar en subir a algún sitio utilizando un medio de transporte que no sea un ascensor en perfecto estado de revista ya resulta mareante. La conclusión está clara: si yo pude hacerlo, todo el mundo puede.

Una cosa es ver los toros desde la barrera y otra muy distinta salir a torear. Yo ya lo tenía claro antes de acercarme a la masía que la empresa Promotor (93 877 07 58) emplea en Girona para estas y otras muchas actividades (quads, orientación, rocódromo...), pero desde el día ‘D’ ya no que queda el más leve resquicio de duda. La cosa parecía sencilla: subir por una cuerda atada a un arnés de cintura con la ayuda de unos puños o ‘yumars’ por la pared lateral de un granero en desuso. Al principio cuesta un poco porque la descoordinación es total, pero como las fuerzas acompañan se avanza por cabezonería, que no es lo mismo que dando cabezazos, aunque casi. De lejos se oye como un run-rún (los consejos de los monitores) al que no les haces ni caso. Tras cinco minutos de esfuerzo baldío te decides a prestar atención a esos ‘tipos sabelotodos’ que, además, se llevan partiendo de la risa hace un rato viendo tus evoluciones, o mejor dicho, la falta de las mismas. La técnica parece sencilla y, dicho sea de paso, contando con monitores perfectamente cualificados, como fue mi caso, con hacer caso a un par de conceptos subes la pared que se te ponga por delante cual escalera mecánica de gran almacén. Aún no me he convertido en un montañero pero todo se subirá...