Se desconoce la fecha en que nació Joachim Patinir, aunque probablemente fue entre 1480 y 1485 en lo que hoy es el sudeste de Bélgica. Con mayor certeza puede confirmarse que a partir de 1515 trabajó como pintor en Amberes, y que murió en esa ciudad en 1524. Esta exposición nace con el propósito de aportar claridad sobre su biografía y perfil artístico y, sobre todo, de llamar la atención del público sobre algunos de los cuadros de paisajes más evocadores y misteriosos que jamás se han pintado. Con la excepción de algunas de sus obras que no pueden viajar por motivos de conservación, la exposición « Patinir y la invención del paisaje » reúne todas las obras atribuidas al artista y a su taller, incluidas algunas de muy reciente atribución.
La parte principal de la exposición se centra en 22 cuadros de Patinir, la mayor representación de obras del artista que se ha reunido nunca. En un tiempo en el que era habitual que el pintor trabajase en colaboración con su taller, la muestra trata de delimitar qué obras fueron pintadas por el artista y cuáles por sus discípulos. Así, en la exposición se incluyen dos nuevas obras cuyos estudios parecen revelar la autoría de Patinir o su taller: el Tríptico de San Jerónimo y Paisaje con la crucifixión, las dos procedentes de colecciones particulares.
Las obras se exponen combinando el criterio cronológico con el estilístico. Tres salas dedicadas a los cuadros de Patinir mostrarán no sólo la originalidad de su estilo sino la problemática que presenta su producción. Sus obras se agruparán atendiendo a las similitudes de las diferentes versiones que hace de un motivo, como de los episodios religiosos de San Jerónimo o el descanso en la huida a Egipto. Su progresivo dominio del tema paisajístico como elemento preponderante en sus obras culmina en sus grandes pinturas tardías. Tres de ellas forman el corazón de la exposición: Paisaje con San Cristóbal del Monasterio de El Escorial, El paso de la laguna Estigia y Las tentaciones de San Antonio Abad, ambas del Museo del Prado.