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Madrid disfruta desde el jueves
de una de las exposiciones más importantes de los últimos años.
Bajo el título 'Guerreros de Xian', las famosas estatuas chinas de terracota,
que muchos consideran la 'octava maravilla del mundo', podrán ser admiradas
por el público madrileño tras su paso por el Fórum de Barcelona.
La Fundación Canal ha aprovechado el acontecimiento para estrenar en Plaza
de Castilla su Centro de Arte Cuarto Depósito.
Más de 150 piezas de arte
funerario, y entre ellas una decena de estatuas de los famosos guerreros de terracota,
de tamaño natural, componen esta exposición, que la presidenta de
la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, inauguró en la tarde del jueves
y que permanecerá abierta hasta el 9 de enero.
La exposición "Guerreros
de Xian" está montada de manera muy didáctica en este antiguo
aljibe subterráneo de ladrillo que, con sus enormes arcadas, asemeja una
mezquita y permite hacer un interesante recorrido por la historia china, en concreto
por los periodos Qin y Han, las dos dinastías que sentaron las bases del
imperio.
Todas ellas proceden de la gran
provincia de Xian, en el centro del país y, en concreto, los célebres
guerreros aparecieron en una fecha tan reciente como 1974 en el monte Li, cuando
varios campesinos excavaban un pozo.
El monte resultó ser el
inmenso mausoleo del emperador Qin Shihuang Di (221 a.C.-207 a.C.), que se había
mandado enterrar con un reproducción de la ciudad y con un ejército
del que se llevan recuperados, en larguísimos fosos paralelos, unos 1.500
soldados, aunque se cree puedan ser entre 7.000 y 8.000. De hecho, la tumba del
emperador aún no ha sido abierta, por lo que se desconocen los tesoros
culturales que en ella se pueden encontrar.
La visita comienza con la proyección
de un vídeo que sitúa a la perfección al visitante sobre
lo que va a ver, y después del cual uno se topa ya, en una gran tarima
montada el centro de la sala, con las figuras -en origen, policromadas- de los
guerreros Qin, aunque una de ellas es en realidad un civil, un funcionario de
palacio, como lo revelan las largas mangas y las manos tapadas.
A la misma dinastía pertenecen
otras figuras encontradas en el mismo yacimiento, un arquero, tres sirvientes,
un acróbata, una cuádriga y un caballo de tiro, estas dos últimas,
las únicas dos réplicas de la exposición, cuyos originales
se encuentran en Xian.
En la zona de vitrinas de alrededor,
figuran primero elementos de construcción de ambas dinastías como
remates de tejas, conducciones de agua, ladrillos y codos de desagüe que
da idea de la magnitud del mausoleo; armas como puntas de lanza y de flecha, una
armadura en malla del periodo Qin compuesta por 641 piezas engarzadas con hilo
de bronce.
Otro tipo de estatuas
de terracota
De la época Han -a la que pertenece el 70 por ciento de las piezas, que
hablan de un modo de enterramiento ya menos militar y más cortesano, con
objetos más de la vida diaria- hay también una gran serie de guerreros,
pero de mucho menor tamaño; hay accesorios de la vida sexual; monedas,
cocinas o lámparas de aceite; piedras de jade y de bronce, animales, útiles
de labranza y de granja.
Todas ellas ayudan a recrear la
vida cotidiana de aquellos siglos e ilustran la evolución de una cultura
muy guerrera, la Qin, que construyó la gran muralla y unificó el
país, hacia otra paulatinamente más cortesana, la Han, que abarca
del 206 a.C al 220 d.C.
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