lunes, 9 enero 2012, 19:15
El Óscar de Ryan Gosling
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Ryan Gosling es el actor de moda. Sus compañeros le aclaman como el mejor intérprete de su generación y la taquilla le rinde pleitesía. Entre sus mayores méritos está el haber sabido elegir bien las producciones por las que se deja caer. No es un galán al uso, no es un actor del método atormentado y existencialista y, lo mejor, resulta igualmente creíble tanto en comedia como en drama. Además, resulta que tiene una solvente banda de música, Dead Man's Bones, que ofrece mucho más que el simple hecho de tener una estrella de Hollywood en los teclados. Y todo ello siendo canadiense.
A pesar de sus comienzos en la factoría Disney como compañero de Justin Timberlake, Britney Spears y Christina Aguilera pronto se desmarcó de la típica imagen marca de la casa. Fue un niño conflicitivo amigo de presentarse en el colegio con cuchillos de carnicero, lo que le granjeó fama de inadaptado y violento entre sus compañeros de pupitre. Como era de esperar, acabó en solitarias 'clases especiales'. Quizá por esa confusa niñez o tal vez por todo lo contrario, Gosling entró en el mundo de la interpretación con mayor naturalidad de la esperada. Su bien disimulado acento canadiense le confirió un extraño tono neutro que le vino de maravilla para su primer papel protagonista en 'The Believer' ('El creyente', 2001). Este excepcional film basado en hechos reales sobre la vida de un judío nazi le puso en el mapa. Su siguiente parada llegó con 'Murder by Numbers' ('Asesinato 123', 2002), donde le roba cada plano a Sandra Bullock. Convertido ya en una estrella capaz de soportar el peso de película llegan 'The Notebook, ('El diario de Noa', 2004), 'Lars and the Real Girl (2007), 'All Good Things, (2010) y 'Crazy stupid love' (2011), entre otras.
Sus interpretaciones siempre han gozado del favor de la crítica. Su nombre es ya un clásico en las nominaciones de los festivales más variopintos, Oscar incluídos. Además, este año debería ganar la preciada estatuilla gracias a dos interpretaciones magistrales en 'Drive' y 'The Ides of March'. Es la rueda a seguir, un tipo que sólo quiere hacer buenas películas y tocar con su banda. Parece un tópico. Lo es, pero qué más da.