Adrian Lyne, experto en esto de elevar la temperatura de la pantalla, coge una historia de Claude Chabrol para añadirla ese toque tan personal a m edio camino entre el videoclip y el erotismo de usar y tirar.

Edward y Connie Sumner forman una pareja de mediana edad que se mima mucho y vive el sueño americano. Junto a su hijo de ocho años, su perro y al servicio doméstico, llevan una vida envidiable a las afueras de la ciudad de Nueva York. Pero ninguna vida permanece inalterable: este feliz matrimonio, sumido en la rutina de la opulencia, se viene abajo a causa de un intruso cuando Connie se topa casualmente con un desconocido en una calle del Soho.
Es un encuentro que la aborda con misterio, espontaneidad, encanto y riesgo. Llevará a Connie a una aventura amorosa que se convertirá en su obsesión. Cuando Edward inocentemente se da cuenta de que su mujer le ha mentido, la sospecha le lleva a descubrir devastadores detalles sobre su infidelidad. Atormentado por el descubrimiento, se enfrenta a su amante, sólo para descubrir dentro de él un nivel de ira que nunca hubiera imaginado tener.
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