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Dirección:
Beeban Kidron

Guión:
Andrew Davies
Helen Fielding
Richard Curtis
Adam Brooks

Intérpretes:
- Renee Zellweger
(Bridget Jones)
- Hugh Grant
(Daniel Cleaver)
- Colin Firth
(Mark Darcy)
- Jim Broadbent
(Colin Jones)
- Gemma Jones
(Pam Jones)
- Jacinda Barrett
(Rebecca)
- Shirley Henderson
(Jude)
- Sally Phillips
(Shazza)
- James Callis
(Tom)

Bridget Jones: sobreviviré
(19-11-04)

Secuela innecesaria

Reneé Zellweger paradójicamente es, al mismo tiempo, lo mejor y lo peor de la película. Su presencia en pantalla es constante y el trabajo para preparar el personaje salta a la vista. Ambos aspectos son positivos y merecen por lo menos su mención. Pero las pocas ganas en hacer la película y el escaso cariño que tiene hacia el personaje se notan en cada plano.

Una crítica de Javier Jiménez
Lo peor que se puede decir de una comedia es que no tenga gracia. Pues ese es el primer comentario que surge después de ver 'Bridget Jones: Sobreveviré'.

La película es previsible y desde los primeros cinco minutos se percibe que se ha intentado exprimir innecesariamente un limón al que ya le quedaba poco jugo.

Reneé Zellweger paradójicamente es, al mismo tiempo, lo mejor y lo peor de la película. Su presencia en pantalla es constante y el trabajo para preparar el personaje salta a la vista. Ambos aspectos son positivos y merecen por lo menos su mención. Pero las pocas ganas en hacer la película y el poco cariño que tiene hacia el personaje se notan en cada plano. Reneé está toda la película sobreactuada e histrionica y se empeña en poner caras y gestos raros que resultan cargantes. En algunos momentos de la película, da la sensación que la actriz se mofa de su propio personaje.

Poco queda de la bellísima, tierna y entrañable madre soltera de 'Jerry Maguire' que enamoró a medio mundo y que le sirvió de trampolín para hacer grandes papeles, conseguir varias nominaciones al oscar e incluso ganar una estatuilla como actriz secundaria.

Excepto Reneé, la película no tiene mucho más. Los personajes secundarios están tan estereotipados, que no te ríes con ellos si no de ellos y la poca capacidad de sorpresa del guión es alarmante, con un último giro ridículo.

Destacable es la banda sonora, buenas canciones que hacen más amena la hora y media pero que tampoco están bien utilizadas. Hay demasiados temas musicales. En una secuencia de 2 minutos de duración aparecen tres canciones distintas sin que el cambio de canción este justificado por un cambio dramático en la escena.

La directora Beban Kidron no le coge el punto en ningún momento al guión. Demuestra no tener buen tino con la comedia y sobre todo, su mayor error radica en una dirección de actores imperceptible y vulgar. Da la sensación que todo el reparto lleva puesto el piloto automático.

La película además es tramposa y mentirosa. Bajo un mensaje principal con clara vocación feminista, se esconde un discurso machista según el cual una mujer no puede ser feliz si su príncipe azul no le pide matrimonio.

Reneé Zellweger juró y perjuró después de la primera parte, que bajo ningún concepto haría la segunda. Sólo han bastado tres años y unos cientos de millones de dólares para volver a verla en la piel de Bridget.

Leía hace poco a un prestigioso y criticado presentador de un programa de televisión nocturno decir que en los últimos años había perdido el respeto de muchos compañeros de profesión pero que se había ganado el del director de su banco. Tengo la sensación que a Reneé Zellweger le ha pasado algo parecido.


SINOPSIS

En esta secuela de El diario de Bridget Jones volvemos a encontrar a Bridget en el punto donde la dejamos, en brazos del apuesto abogado Mark Darcy (Colin Firth), dichosa y enamorada. Mark es competente, apoya a Bridget y tolera (casi siempre) sus pequeñas crisis de celos. Cualquier mujer de Londres está dispuesta a seducirle y alejarle de la regordeta, testaruda y metepatas Bridget, sobre todo la nueva ayudante de Mark, un bombón de largas piernas que siempre sabe qué decir en el momento oportuno.

Con la llegada de la amenaza de piernas largas, el mundo de nubes rosas en el que vive Bridget empieza a oscurecer al verse presa de ataques de inseguridad que hacen mella en su relación con Mark. Cuando la tormenta está a punto de desatarse, aparece el ex jefe de Bridget, el mujeriego Daniel Cleaver (Hugh Grant). Bridget pasa de una situación embarazosa a un malentendido romántico sin solución de continuidad, pero nuestra heroína, símbolo de la chica soltera que trabaja, consigue salir a flote en un mar de pruebas y tribulaciones.