La realizadora
Catherine Hardwicke debuta con este filme que muestra el descubrimiento de un
mundo adolescente distinto y a veces oscuro por parte de unos adolescentes que
comienzan a alejarse del cálido hogar, para asomarse a la cruda realidad.

La historia cuenta la transformación que vive Tracy (Evan Rachel Wood),
quien empieza la película como una prometedora estudiante con trenzas que
todavía juega con ositos y muñecas. Pero cuando Tracy entra con
una dosis extra de sensualidad en la olla a presión del penúltimo
año de instituto, es testigo del poder y el conocimiento que posee Evie
Zamora (Nikki Reed), quien se ha convertido en la conocida como la "chica
más sexy del colegio". Sumamente popular, guapísima y fascinantemente
cursi, Evie representa todo lo que de repente Tracy quiere y necesita ser. Al
principio Tracy no tiene ninguna esperanza de ser aceptada en la elitista pandilla
de Evie. Tiene una aptitud errónea, las amigas equivocadas, un aspecto
definitivamente desacertado. Pero Tracy aprende a rehacerse a sí misma,
paso a paso, hasta convertirse en el ideal definitivo de una adolescente. Descubre
cómo maquillarse, qué ponerse, cómo llevar el pelo, cómo
moverse. Averigua las claves de la popularidad, Evie se convierte en su mejor
amiga e incluso comienza a llamar la atención de los chicos. Y aún
más, cuanto más se adentra en su prematura etapa adulta, más
alto se pone el listón. Pierde la intimidad que tuvo en tiempos con su
afanosa madre (Holly Hunter), empieza a hacer novillos y, a pesar del odio atroz
que siente hacia el novio de su madre, un antiguo drogadicto llamado Brady (Jeremy
Sisto), empieza a abusar ella también de las drogas. A pesar de todo, Tracy
tiene aún trece años y vive un torbellino de emociones en el que
todo lo que hace, todo lo que dice, todo lo que quiere, parece ser lo más
importante del mundo. Y... todavía tiene toda la vida por delante.
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