Nadie lo duda: JULIA ROBERTS
es la Reina de Hollywood. Pero... ¿una reina de corazones
o una recia dictadora?
MARÍA ESTÉVEZ
Llevaba un vestido antiguo de Valentino, el pelo recogido
en lo alto, el brazo de su amante en la cintura y la sonrisa
de 20 millones de dólares luciendo en el rostro. Así llegó
Julia Roberts a la entrega de los Oscars el pasado mes de
marzo cuando recogió su primera estatuilla por ser la mejor
actriz del año. Roberts demostró su poder hablando mucho más
de lo que está permitido, privilegio por otra parte que no
tuvieron ni Steven Spielberg ni Tom Hanks en su día, pero
que la reina del celuloide puede permitirse. “Éste es mi
momento y nadie me baja de aquí”, palabras de Julia que
muy bien definen no sólo su poder, sino también su carácter.
"El poder es muy interesante cuando lo utilizo frente
a personas que están en esta misma industria, sé que para
ellos es muy valioso, por eso yo muestro el que tengo, pero
cuando no estoy en una reunión de altos ejecutivos
el poder no significa nada, porque yo seguiría actuando
aunque no me pagaran, y lo haría con el mismo esfuerzo
de siempre"
Sin duda éste ha sido un año increíble para
Julia Roberts. Su trabajo en la película Erin Brockovich dando
vida a la heroína de la cinta, donde mantenerse entre explotar
su lado sexual y mostrar las profundidades de su talento le
ha dado la oportunidad de leer las mejores críticas que ha
recibido en toda su carrera como actriz. Desde el momento
del estreno de Erin Brockovich hasta ahora, Julia ha ganado
no sólo el Oscar, sino también el Globo de Oro, el Premio
de la Unión de Actores, el Premio de la Asociación de la Crítica
y el Premio de la Audiencia.
Y, por supuesto, la paga tampoco ha sido mala.
A sus 33 años, Julia Roberts recibe un cheque de 20 millones
de dolares por película (casi cuatro mil millones de pesetas),
aunque algunas veces, como en el caso de The Mexican, la película
que protagoniza junto a Brad Pitt y que muy pronto se va a
estrenar en España, cobra sólo la mitad de su salario. "Ganar
20 millones de dólares sienta muy bien, pero a mí
no me gusta hablar de dinero, porque no es algo en lo que
piense demasiado"
Aunque efectivamente el dinero no da quebraderos
de cabeza a Julia, sin embargo es consciente de que para el
resto del mundo puede ser incluso un problema. "Por
supuesto que sé lo que significa, pero cuando digo que no
lo pienso me refiero a que para mí es mucho más importante
el área creativa de una historia y no saber lo que van a pagarme.
Eso no me hace ser mejor actriz. El dinero es importante para
mi agente, pero yo seguiría actuando aunque sólo
me pagaran un millón de dólares".
Nombrada por la revista Premiere como la décima persona
más influyente en Hollywood, detrás de Tom Hanks y Tom Cruise,
Julia es la primera mujer que ha combinado con las ganancias
de todos sus films más de un billón de dolares en taquilla.
"No sé si me siento orgullosa de eso, pero sí feliz
porque es importante ver que tus películas gustan a la gente
y acuden en masa a verlas. En el mundo del espectáculo tenemos
que tener una meta, pero esa medida de éxito no es la mía;
la mía se completa mucho antes de que la película salga a
la calle. He hecho películas que han recaudado toneladas
de dinero en las que fui feliz trabajando. Es bonito que la
gente vaya a verlas y, lo que es más importante, ver
que soy tan buena actriz que el público no se da cuenta
de mi miseria interpretándolas".
Así es Roberts, una de cal y otra de arena,
una sonrisa angelical frente al público que la mira mientras
su sarcasmo le envenena la lengua. No cabe duda de que en
los últimos diez años la actriz ha cambiado considerablemente.
A principios de los noventa ni la invitaban a los programas
de televisión, era una joven actriz con un apetito voraz por
convertirse en un talento de Hollywood. "Si una pitonisa
me hubiera dicho hace algún tiempo que en diez años
estaría aquí, posiblemente no le hubiera pagado",
dijo dijo durante la entrevista de promoción de The Mexican,
un film que en el primer fin de semana recaudó 50 millones
de dólares en la taquilla americana, aunque no hay que olvidar
que Brad Pitt está a su lado y también tiene su tirón. "Estábamos
como locos desde hace años buscando un guión que nos gustara
a los dos para trabajar juntos", explicó Pitt. "Julia
es una mujer estupenda a la que conozco desde la época en
que los dos no éramos aún nadie en esta ciudad y no teníamos
más que sueños en los bolsillos". "Sí,
-dice Julia quitándole la palabra a Pitt- los dos teníamos
entonces una sola ceja".
Roberts debutó en el cine en 1988 con
Satisfaction, un film que la llevó a enamorarse fuera
de la pantalla de su compañero de rodaje, Liam Neeson. Luego
hizo Mystic Pizza, y en 1989 Magnolias de acero,
junto a Sally Field, una interpretación que le valió a Roberts
su primera nominación al Óscar, como actriz de reparto. La
segunda vendría un año después con su papel de Cenicienta
en el film de inmenso éxito Pretty woman, al lado de
Richard Gere. El mundo se enamoró de ella con esta cinta.
Su sonrisa, su talento, su pelo, sus ojos, fueron motivo de
imitación. Fue entonces cuando Hollywood le permitió pertenecer
a la nueva ola de actores de éxito junto a los Cruise, los
Reeves, los Ryder... unos jóvenes que juegan a seguir las
reglas del juego. "La fama es un mito. Ya he dicho
muchas veces que la percepción que el publico tiene de mi
vida o de la vida de cualquier actor es más glamourosa y ecléctica
de lo que es en realidad. Todos nosotros tratamos de vivir
vidas normales. No te quepa duda de que no todo es exagerado
en nuestra vida cotidiana", palabras de Roberts que
son la consecuencia de sus malos momentos, porque la vida
de la actriz giró después de Pretty woman y se convirtió
de sueño en pesadilla.
Su vida se convirtió en escrutinio de los
medios de comunicación, sus relaciones sentimentales eran
una cadena de despropósitos, y la actriz se atrevió a decir
entonces que “todos los corazones se rompen, pero sólo
el mío aparece en Entertainment Tonight (algo así como el
Tómbola de Estados Unidos)”.
Pero todo el mundo quería saber de la vida
de esta mujer famosa, rica y bella, buscando el amor en los
lugares más desastrosos. Se prometió con el actor Dylan McDermott.
Rompió con él. En el último minuto antes de llegar al altar
dejó a Kieffer Sutherland para escaparse con el mejor amigo
del novio, Jason Patric. Dos años después se casaba con el
cantante country Lyle Lovett, del que se divorciaba año y
pico después. Su popularidad se desmoronaba ante los malos
films que estrenaba: Línea mortal, Durmiendo con
su enemigo, Morir joven... Su tumultuosa vida iba
sujeta a los rumores sobre su mal carácter en los rodajes,
donde se portaba pésimamente con los compañeros. Es más que
famosa la frase de Steven Spielberg tras el (tortuoso) rodaje
de Hook:"Si hay alguien en el mundo con quien yo no
vuelvo a trabajar, ésa es Julia Roberts", una
promesa que el Rey Midas de Hollywood ha cumplido a rajatabla
(ni siquiera se hablan). Llegó el momento de reflexionar y
Julia decidió tomarse un par de años de descanso. "Pensé
que era mejor marcharme por un tiempo, parar". Su
regreso estuvo marcado por una búsqueda personal y profesional
hasta que por fin en 1997 estrenó La boda de mi mejor amigo,
film que abriría la puerta del camino a la felicidad de la
actriz. "Yo no he hecho mucho hincapié en eso, pero
creo que lo que me ha ayudado a salir adelante y evolucionar
como actriz y como ser humano es mi tenacidad. Y también
que siempre trato de elegir un trabajo que me gusta, un personaje
donde yo me lo pase bien interpretando. Eso hace mucho más
fácil el trabajo duro, me mantiene activa y con los
pies en la tierra, centrada en lo que estoy haciendo".
Con su vida profesional restablecida, la heroína
de Hollywood ha conseguido que de nuevo la audiencia del mundo
entero la adore. Notting Hill, Novia a la fuga,
Erin Brockovich y ahora The Mexican son buena
prueba de ello. "La única diferencia entre aquella
chica de hace diez años y yo es que ahora no tengo que rogar
por un trabajo, aunque no me importa hacerlo si el papel lo
merece. Ésa es la única diferencia".
Quizá la compañía de Benjamin Bratt también
marque parte de la diferencia. Siempre a su lado desde hace
tres años, el actor de 37, de origen peruano, es un hombre
sólido en sus creencias que se confiesa enamorado de la actriz.
"La fragilidad de Julia me desarma", ha confesado
ha confesado en más de una ocasión el estupendo amante de
Julia Roberts. La pareja luce en sus dedos anillos de la amistad,
como le gusta a Julia llamarlos, pero no quiere todavía oír
de matrimonio, o eso es al menos lo que dice en público. "Así
somos felices, así navegamos juntos, pero si eso cambia...",
palabras que dejan la puerta abierta a una posible unión legal.
"Tenemos una amistad muy bonita, Benjamin es una persona
muy interesante, un hombre maravilloso y yo tengo ganas de
formar una familia, pero todo tiene su momento en la vida,
aunque eso es algo que a mí no me gusta comentar con la prensa
porque es muy privado".
Durante toda su carrera, y en las cuatro ocasiones
en que he tenido oportunidad de entrevistarla, Julia Roberts
suele contestar como el resto del gremio en Hollywood, respuestas
medio ensayadas medio interpretadas, respuestas estándar que
les solucionan la papeleta de enfrentarse a los periodistas,
hasta que salta la pregunta que desencadena su famoso sarcasmo.
Cuando una periodista japonesa le preguntó cómo se sentía
por ganar 20 millones de dólares, la actriz le devolvió un
"¿te pregunto yo a ti cuánto ganas?". O cuando
un periodista francés miraba su collar tratando de leer una
inscripción que decía Paz y Amor, la actriz dejó de hablar
para decir: "Tú, deja ya de mirarme los pechos"
(hay que decir que el periodista era gay). Precisamente,
durante la promoción de The Mexican, Julia estaba teniendo
tal ataque de mal humor, gritando a todos sus asistentes en
la habitación del hotel donde estaba concediendo las entrevistas
de televisión, que cuando vio la cara de circunstancias del
pobre periodista inglés al que le tocaba entrevistarla, le
dijo: "o me me haces ¡YA! la entrevista o te
largas".
Una mujer que sin duda tiene todo el encanto
combinado para ser una dama de Hollywood a la antigua: temperamento,
complicación, carisma, profesionalidad... una dama exquisita
que puede ser un hada madrina, pues se sabe que ayuda a los
colegios más necesitados con sumas de mas de 50.000 dolares
con la única condición de que no digan de dónde reciben el
dinero.
Pero, lo tenemos todos claro, para terminar
con Julia Roberts hay que empezar como en un cuento de hadas:
Había una vez en Hollywood una princesa rica, bella y poderosa
que consiguió al príncipe, conquistó al público y ganó muchos,
muchos premios.