El Teatro Real abre la temporada operística con una producción de "Boris Godunov"

El Teatro Real abre su programa operístico con una producción de "Boris Godunov" firmada por el director de escena Klaus Michael Grüber y el artista Eduardo Arroyo, que huyen de las grandilocuentes propuestas habituales en esta ópera y se ponen al servicio del drama, las voces y la música del ruso Modest Musorgski.

Esta coproducción del Teatro Real, el Teatro de La Monnaie de Bruselas y la Ópera Nacional del Rin, estará en cartel desde el próximo sábado hasta el 17 de octubre, con 12 funciones en las que se alternarán dos repartos, encabezados, en el papel protagonista, por Samuel Ramey (que debuta en el coliseo) y Roberto Scandiuzzi (que se estrena en esa tarea).

Jesús López Cobos estará al frente de la Orquesta Sinfónica de Madrid en esta ópera rusa de grandes dimensiones, que precisa de 18 solistas y un gran coro -ampliado a las 82 voces-, y que está considerada como una modernísima pieza, clave del repertorio porque anticipó el siglo XX.

Se trata de una ópera de azarosa trayectoria, pues Musorgski (1839-1881), basándose en el drama histórico homónimo de Alexander Pushkin, terminó en 1869 la primera versión de "Boris Godunov", rechazada por el Teatro Mariinski de San Petersburgo por oscurantista y carecer de una trama amorosa.

El compositor ruso se puso manos a la obra en una segunda versión en 1872, que quedó dividida en un prólogo y cuatro actos con nueve escenas, dos más que en la primera.

Pero existen hasta siete versiones, porque fue reescrita por otros compositores, como Rimski-Korsakov y Dimitri Shostakovich, que alteraron el innovador mensaje musical de Musorgski, quien no frecuentó las orquestaciones grandiosas pero llega "con pocos medios" al corazón del espectador y del alma rusa, según precisó Jesús López Cobos.

El director musical, que tuvo una "visión falsa" de esta ópera hasta que directores como Claudio Abbado impusieron la vuelta al origen, ve constantes referencias simbólicas en la partitura. "Musorgski se adelantó cincuenta años y tuvo el valor de poner una prosa en la música, algo que no se volvió a utilizar hasta Leos Janácek" (1854-1928).

El Teatro Real ha optado por ofrecer "toda la música de Musorgski" y pondrá en escena la segunda versión del autor, con la incorporación de la Escena de San Basilio de Moscú pero sin el llamado "acto polaco", en el que se desarrolla la trama amorosa.

Esta exclusión se decidió en Bruselas por "razones dramatúrgicas", según los responsables de la producción, que recibió en su estreno en 2006 el Premio de la Crítica Francesa y que permitirá ver en Madrid otro trabajo conjunto del Grüber y Eduardo Arroyo, después de "Desde la casa de los muertos" de Janácek hace dos años.

Arroyo insistió hoy en la peculiar forma de trabajar que le une desde hace décadas al director de escena alemán -"somos una vieja pareja", comenta-, a partir de conversaciones, sin maquetas que encorseten al artista y buscando, ante todo, "dónde están los arcanos y los misterios del drama".

La filosofía de Grüber es "negar" la misma puesta en escena y hace que Arroyo se concentre en crear un "espacio poético", limpio y sencillo, "sin parafernalias" que distraigan al espectador de la música y el coro, el gran protagonista de esta producción, pues representa al pueblo ruso y su pobreza, envuelta en las moscas que ilustran el programa de mano.

Los protagonistas, el bajo y bajo-barítono estadounidense Samuel Ramey y el bajo italiano Roberto Scandiuzzi, subrayaron la dificultad del papel de Boris Godunov que, según el director musical, "tiene tantas posibilidades que no importa que lo interprete un bajo a un barítono".