 |
| |
|
| |
David Gilmour, ex líder de Pink Floyd, regresa a la música en solitario con "On an Island"
Han pasado 22 años desde la última grabación en solitario del guitarrista británico David Gilmour. Ahora, el ex de Pink Floyd regresa con "On an Island", su tercer disco sin la mítica banda y el más "completo, íntimo y personal" o, sintetizando, su "mejor trabajo".
Son diez los temas que componen un álbum con el que el genial Gilmour coquetea con el folk, el jazz, orquestal y rock en una amalgama de sonidos que recuerda, aunque a él le irrite la constante comparación, a los mejores acordes de Pink Floyd.
Este virtuoso del rock sinfónico está decidido a dar "una oportunidad" a su nuevo trabajo, pero reitera que sus prioridades en la vida han variado y que la música no ocupa ya lo más importante.
En este largo lapso desde su último álbum en solitario, el británico se ha centrado en "una vida más tranquila", concentrado de lleno en la educación de sus hijos, algo que subraya es "importantísimo" para él. "He estado pasando muchísimo tiempo con ellos, con su educación y por lo tanto, dedicando menos tiempo a la música", indica.
Con la ayuda de Phil Manzanera, ex de Roxy Music, de Robert Wyatt y de otros amigos músicos, "On an Island" es su primera grabación de estudio desde el multiplatino de Pink Floyd, The Division Bell (1994), impregnada por la marcada influencia de su esposa, Polly Samson, autora de la mayoría de los temas.
"Creo que es lo mejor que he hecho en años. Mi mejor trabajo. Punto. He invertido mucho tiempo trabajando en casa, con menos influencias externas, aparte de las personas muy cercanas, como mi esposa Polly", explica.
Aunque la guitarra continúa siendo protagonista, en "On an Island" Gilmour se estrena con el saxo, una afición que le vino influenciado por su hijo Charlie, de quien tomó prestado el profesor.
"No practico lo suficiente, pero estoy bastante satisfecho con el resultado, aunque aún me encuentro los fallos y cualquier experto podría notarlos también. No suena todavía perfecto, pero me voy acercando", comentó.
La asociación con Pink Floyd es inevitable, así como el reencuentro de la banda en el megaconcierto benéfico Live 8 en Londres, el pasado 2 de julio, junto a Roger Waters, con el que estuvo distanciado durante años.
Se pone ligeramente a la defensiva cuando se aborda este tema y aclara que las preguntas acerca del grupo le aburren. "Estoy cansado de que me pregunten si vamos a volver a reagruparnos. Para mí -confiesa- Pink Floyd representa algo muy diferente de lo que significa para otra gente. Para mí se trata simplemente de un grupo de gente que se reúne para tocar. No es un concepto. Hablamos sólo de personas que hacen música juntas".
Gilmour descarta rotundamente la posibilidad de ver un reagrupamiento definitivo de la formación y señala que lo que hace ahora le hace sentir "realizado y contento" mientras que volver a hacer algo con Pink Floyd no le haría sentirse más satisfecho.
"Estoy contento haciendo esto y no puedo ver ninguna razón en la vida por la que me forzaría a hacer algo que no me reportara mayor felicidad", indica.
Sobre su espinosa relación con Waters, Gilmour concede que las tensiones existentes entre ambos se han suavizado. "Sí, creo que ahora tenemos mejor relación, aunque no hemos hablado desde Live 8. La cosas no son ahora muy diferentes de lo que eran, pero al menos no hay esos malos sentimientos entre nosotros".
Con On an Island, Gilmour volverá, después de doce años, a hacer las maletas para embarcarse en una gira que arrancará este mes en Europa para saltar a EEUU en abril y regresar al Reino Unido a finales de mayo.
"No me he ido de gira en doce años, pero no siento ninguna obligación de hacer nada. La única verdadera obligación es criar a los niños", comenta.
Con este disco, un reflejo fiel del nuevo estado anímico de este veterano de la música, Gilmour confía en llegar de nuevo a su público, aunque las "ganas" ya no sean la mismas.
A sus sesenta años, cumplidos hoy, ya no se siente "tan ambicioso". "Aunque claro que quiero que este álbum tenga éxito y obviamente me sentiría defraudado si no lo consigo, pero a estas alturas -subraya- ya no siento el mismo entusiasmo".
|
|