 |
ENRIQUE MOLINA
Una misión
Alguien debe salir al dolor de las palabras
cuya mueca se escurre y ocultan su capullo.
El circo de los leones lo espera
con el rosario de la tribu hecho de colmillos en acecho.
Sus sorprendentes connotaciones sostienen tu aliento,
astutas, indomables, desde el espíritu de las cosas,
devorando leyendas robadas, llenas de trampas para los fatuos
y que el cuerpo y el cielo descifren el oráculo.
Alguien debe pasar como un grano de trigo bajo la rueda de piedra,
iluminado por la luna de los lobos,
en busca del sagrado ritual de los cuatro elementos
para proclamar su adoración por la tierra.
Alguien debe descubrir el fuego en la caverna por la primera vez,
y ver ante sí a Mozart con largas crines trenzadas con plumas
junto a una hoguera de campamento, con las mejillas tatuadas.
Alguien tiene que hablar para que el corazón de la piedra
se abra de par en par,
cautivo en los anillos de la edad, como los árboles,
empecinado en su idioma solitario
hasta formular una frase con el vuelo de los pájaros.
("El ala de la gaviota". Editorial Tusquets, 1989) |
|