ELISEO DIEGO

Tauro

El toro de la noche, ¿no es de fuego,
no embiste al tiempo con sus cuernos de oro?
Mas la tiniebla hierve en cada poro.
De la sombra a la luz: tal es el juego.

Al furor de la tierra sigue luego
la paz del pasto en el celeste coro.
Allí es feliz al fin el ígneo toro.
Después vuelta al terror: embiste ciego.

En tanta prodigiosa arquitectura,
¿cuál es la bestia y cuál es su figura,
quién las distingue en plena arremetida?

Ábranse pues las puertas del encierro,
comience el sacrificio, corte el hierro,
a ver si es que la muerte es ya la vida.

("Muestrario del mundo o el libro de las maravillas de Boloña". Editorial Visor, 1978)