ARTHUR RIMBAUD
El dolor

Mientras que los escupitajos encarnados
de la metralla silban todo el día
por la infinitud del cielo azul;
mientras que, al lado, verdes o escarlatas,
del Rey que se ríe de ellos se desploman
los batallones bajo el fuego en masa;

mientras que una espantosa locura, triturando
cien millares de de hombres los convierte
en un montón humeante -¡Pobres muertos,
en el estío, en la hierba, en tu alegría,
oh, tú, Naturaleza, tú que hiciste
santamente a esos hombres!-...

Hay un Dios que se ríe en los manteles de damasco
de los altares, en los grandes
cálices de oro, en el incienso,
y se duerme acunado por hosannas,

y se despierta, cuando las madres encogidas de angustia,
llorando bajo sus viejas mantillas negras,
le entregan una perra envuelta en sus pañuelos.

("Poesías 1870-1871", Editorial Visor, 1987. Traducción de Aníbal Núñez)