 |
ELIZABETH
B. BROWNING
Aléjate de mí...
Aléjate de
mí. Pero sé bien
que desde ahora viviré a tu sombra.
Nunca más, asomada a los umbrales
de mi reino interior, podré regir
los impulsos del alma, ni como antes
serenamente levantar la mano
frente al alba, olvidando mi renuncia:
el temblor de tu mano entre las mías.
Entre los dos pondrá el Destino un mundo,
pero en mí latirá tu corazón.
Estarás en mi vida y en mis sueños
como el sabor de la uva está en el vino.
Rogando por mí a Dios, oirá tu nombre,
y en mis ojos verá también tus lágrimas.
("Sonetos del portugués", Editorial Planeta, 1989. Traducción
de Carlos Pujol) |
|