EUGENIO MONTALE

Traeme el girasol...

Traeme el girasol para que yo lo transplante
a mi tierra quemada por la sal,
y muestre todo el día a los azules reverberantes
del cielo la ansiedad de su rostro amarillento.

Tienden a la claridad las cosas oscuras,
se consumen los cuerpos en un fluir
de colores: éstos en músicas. Desvanecerse
es pues la ventura de las venturas.

Traeme la planta que conduce
donde surgen rubias transparencias
y evapora la vida cual esencia;
traeme el girasol enloquecido de luz.


("Huesos de sepia", Editorial Visor, 1975)