ANA ROSSETTI

"Demonio, lengua de plata..."


Arcángel desterrado y refugiado en mi anhelo;
cada vez que la albahaca se movía
tus manos mi vientre apuñalaban
y en el raudo abanico de luces y luciérnagas
o en la pared confusa, donde el enfebrecido
pájaro de la noche se cernía,
aparecías tú.
Continua caracola prendida de mi oído;
hasta cuando la hierba, de grillos relucientes
salpicada, de pronto enloquecía
podíase escuchar tu lengua colibrí.
Y había que decidirse
entre el blanco inocente del naranjo
y tu oscura coraza.
Duro, frío y delumbrante estuche
para tan dulce torso, terciopelo.

("Devocionario", Editorial Visor, 1986)