FRANCESCO PETRARCA

XI


Dejar el velo por el sol o sombra
yo nunca os vi, señora,
después que conocisteis en mí el ansia
que expulsa de mi pecho otro deseo.

Mientras guardé los bellos pensamientos,
que mataron la mente deseando,
os vi adornar de compasión el rostro;
más después de que Amor de mí os dio cuenta,
los dorados cabellos se cubrieron,
y en sí fue recogida la mirada.
Lo que en vos más quería me quitaron;
así me trata el velo,
que, con calor o hielo, porque muera,
la dulce luz de vuestros ojos cubre.

("Cancionero", Editorial Cátedra, 1989. Traducción de Jacobo Cortines)