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¡Vuelven, por
Tutatis !
Eric Frattini
Creados por los geniales René Goscinny y el dibujante Albert Uderzo,
Astérix y Obélix aparecieron por vez primera el 29 de octubre de
1959 en el número uno de la revista Pilote. Las primeras aventuras
se centraban principalmente en las aventuras de Astérix, aunque,
poco a poco, los que en un principio eran personajes secundarios
pasaron a ocupar protagonismo en las siguientes aventuras.
La situación histórica de las aventuras surgió de
manera accidental. El encuentro casual del guionista Goscinny con
un amigo suyo, profesor de la Sorbona y experto en las campañas
de César, encendió la chispa en la imaginación de los autores. “Leímos
todo sobre las campañas del César”, afirmaría años después el propio
Goscinny. Las aventuras de los irreductibles galos se convirtieron
en muy poco tiempo en un auténtico éxito mundial y los lanzamientos
de sus álbumes eran muy esperados por los aficionados al cómic.
Lamentablemente, René Goscinny falleció en 1977, dejando
semi-huérfanos a los personajes que habían conseguido vender entre
1961 y 1995 cerca de 260 millones de álbumes. En 1979, Uderzo creó
la editorial Albert-René para negociar no sólo los derechos de Astérix
y Obélix, sino también para buscar nuevos guionistas. El resultado
fue que el propio dibujante se hizo cargo de los guiones. En este
nuevo álbum, Astérix y Latraviata, el dibujo y la acción representada
por el dibujo de Uderzo sigue siendo genial, pero de lo que sí carece
es de un buen guión. Astérix y Latraviata maneja un guión bastante
pobre e incluso algo aburrido. Sin duda, al leer esta nueva aventura
se descubre que Uderzo ha basado un guión pobre en un genial dibujo
en lugar de un dibujo magistral en un buen guión. Esta última aventura
de los galos demuestra que Goscinny era único y no cabe la menor
duda de que Uderzo lo sabe.
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