Guía
úTiL
Cómo crear tu propia
página web |
Al conectar miles de ordenadores
y, por ende, miles de personas en todo el planeta, Internet puede llegar a ser
la experiencia interactiva por excelencia. Pero esos miles o millones de máquinas
y seres humanos tienen enormes diferencias, tanto técnicas como de gustos e intereses.
Por esa razón es importante, antes de empezar a crear un sitio web, entender éste
como un producto con unos objetivos, que pueden ser más o menos modestos, dirigido
a un público y tecnología determinado.
El hecho de pensar en
diseño para la web como un producto con unos fines concretos nos ayudará a ver
todas las ideas y material del que dispongamos de forma global para fusionarlo
todo en una interfaz gráfica que cumpla esos fines. Porque es evidente que nuestra
página no tendrá el mismo aspecto visual si la diseñamos para un público infantil
que si la orientamos a un público científico. El lenguaje gráfico deberá ser distinto.
Una manera muy básica
y efectiva de acomodar nuestro diseño a los usuarios es pensando antes de nada
qué uso principal van a hacer de nuestro sitio. Si queremos que el principal objetivo
sea el aprendizaje, por ejemplo, nuestra estilo gráfico deberá ser directo, claro
y sencillo. Si, por el contrario, queremos que se diviertan, el estilo deberá
ser aleatorio y sorpresivo, ingenioso y cambiante a cada paso, para no aburrir.
Si queremos que compren algo en nuestras páginas, éstas deben exponer claramente
todas las opciones que tiene a su alcance nuestro visitante y ofrecerle gran cantidad
de formas de contactar con nosotros, de una manera clara y llamativa. Si la idea
es que se tenga un acceso a gran cantidad de información rápidamente, como puede
ser el caso de la web de una revista, la organización podrá ser por módulos e
índices que sitúen rápidamente al navegante.
Para organizarse bien
es necesario crearse un documento con la estructura del sitio con objeto de ver
cuáles son las partes más cambiantes y cuáles son estáticas, con qué frecuencia
se actualizará la información y qué esquema va a tener, desde dónde vamos a poder
acceder a la misma, etc. En este esquema podemos marcar las conexiones que tendrán
unos contenidos con otros. Todo esto determinará enormemente la interfaz final
que creemos y nos ayudará desde el principio a hacernos una idea clara de la misma.
Una web con pocas partes
cambiantes y que no necesite mucha actualización quizá se preste más a utilizar
vídeo muy sofisticado como Flash o gráficos muy elaborados y de difícil creación,
que no podrían ser reemplazados muy a menudo en un sitio que cambiara continuamente,
sobre todo por lo costoso de su realización. Con el esquema previo podemos crear
un modelo de interacción para nuestra página, es decir, empezar a construir un
sistema de guía a través de nuestro sitio para orientar a los usuarios y establecer
las rutas de acceso a los contenidos en función de cómo se relacionen estos en
ese esquema previo.
Diseñar
para navegar
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